FAN-FORUM WARS. Partida XI: El Legado

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10 años 3 meses antes #67 por bountyhunter_s1
La escena resultaba patética ante los ojos de Nei Ciurg. “El mejor de la basura”, vuelto basura misma, pero aún respirando dentro del viejo tanque de bacta que les había venido de plus con el Legionario. No tenia brazos ni piernas, su rostro estaba dividido en dos regiones por una enorme herida y pequeñas esquirlas se habían hecho lugar entre su carne por todos lados.

“No debería seguir vivo. Aunque, de hecho no lo está. Puedo terminar con el cuando quiera, y si sobrevive finalmente, ya no será quien antes era. Y a todo esto… eso es lo que más me preocupa.”

Nei supuso que en ese mismo instante Rooneri estaría comenzando a sospechar de que su pobre intento de deshacerse del problemático Ciurg no había llegado a buen puerto.

“Pero quien será tu reemplazo?” pensó la joven de grandes ojos sin brillo acercándose al tanque hasta estar pegada al rostro de su mutilado padre, “Podrías ser un verdadero horror, pero nadie era lo suficientemente engreído y terco como para enfrentar Jedis, para asesinar clanes enteros de la manera mas insultante, o para atacar naves corellianas con una nave averiada… te detesto, pero no es justo que termines así.”

Nei dio la espalda a aquel ruinoso recuerdo de un hombre, ese trozo de una leyenda que no tardaría en desvanecerse, llevándosela a ella consigo. Sentía la extraña necesidad de llorar, de reavivar por un momento sus atrofiados lagrimales, pero quizás ya fuera tarde, posiblemente Ciurg había hecho un trabajo tan bueno como sus matanzas sobre la humanidad de Nei, haciéndola de alguna manera, a su imagen y semejanza.

La armadura se volvió irreconocible bajo extensas manchas de quemaduras y raleados rastros una mescolanza de sangre jedi y mercenaria. Los dedos desnudos de la chica sobresalían de la parte recubierta de las palmas de sus manos, y les permitió recorrer tímidamente la superficie de la armadura, que se mantenía aún caliente. Un golpe seco desde atrás la tomó desprevenida. Ciurg chocó la cabeza contra el cristal del tanque, con sus ojos entreabiertos y un aluvión de burbujas brotando de su máscara de mantenimiento. Nei actuó antes de llegar a sentir algo, sea alegría o una terrible desilusión. Activó el desagote del tanque y corrió a la parte superior, ya que por más que el agua lo impulsara hacía arriba Ciurg jamás lograría salir por sus propios medios de allí.

“Es una maldición. No es un ser ordinario.” Sumergió sus manos y tomó a Ciurg de los pelos a la superficie. “Pero me pregunto de todas formas… ¿habrá quedado su orgullo tan mutilado como su cuerpo?”. Ciurg vomitó tendido boca abajo contra la enrejada plataforma. Buscó la mirada de su hija.

- El… jedi?

- En pedazos.

- Como yo?

Nei sonrió mientras formulaba de a poco la respuesta a su pregunta.

- No, no fue tan…afortunado.

Ciurg rió. Amargamente, pero sin perder un ápice de su oscuridad.

- No es suerte. Yo estoy más allá de eso.

“Definitivamente… su orgullo está sano y salvo”.

- Ve por el droide médico. Prográmalo para amputaciones y reinserciones…jaja.

- ¿Qué es lo gracioso de estar mutilado… padre?

- Que nunca esperas estarlo… y que pensaba deshacerme de ese estúpido droide. Mueve tu raquítica existencia y ve por el maldito médico!


“Solo una más… es todo lo que tiene.”

La aguja penetró nuevamente el cercenado hombro de Ciurg en busca de algún nervio útil para reconectar con el brazo mecánico. Era el tercer intento y el <solo en="en" uno="uno" de="de" cada="cada" treinta="treinta" y="y" seis="seis" casos="casos"> que musitó con su monótona voz el droide, refiriéndose a cuando la reinserción falla, rebotaba una y mil veces en los pensamientos del mercenario.
“Al menos ya tengo un brazo. Creo que voy a estrenarlo arrancándole la cabeza a esta lata.”.

Un tironeo de fuego eléctrico atravesó a Ciurg arrancándole un grito atronador. Sus ojos parecieron explotar y hundirse rápidamente dentro de sus propias cuencas.

- Señor, el implante en ambos brazos ha resultado exitoso. No así en caso de sus piernas.

Ciurg cerró los parpados obligando a las irritantes lágrimas a caer fuera de sus corneas. No eran lágrimas de pena o tristeza alguna. Eran las lágrimas de quien no aceptó ningún anestésico antes de afrontar el reimplante. Se sentía purificado por el dolor, y menos en deuda consigo mismo.

- Hay otro método?

- Si, lo hay. Deberá usted buscar un droide médico de última generación, son unidades capacitadas para intervenciones de alto nivel de complejidad, muy diferentes a los niveles básicos de mi programáci…

El reluciente brazo metálico izquierdo se incrustó en el endeble cuello del droide, y con un movimiento articular de lado a lado, la cabeza opaca del médico cayó al suelo.

- Ahora tengo otra razón de peso para comprarme uno de esos.

- Y Pensar que aún recuerdo…- dijo Nei, desde un rincón de la habitación en penumbras, con tono jocoso- …lo mucho que nos costó conseguir ese droide.

- El mismo me convenció de que fue una mala inversión. Y definitivamente no habrá más lugar para malas inversiones.

- Si Rooneri nos traicionó, nos lo sacamos de encima y luego estamos por las nuestras otra vez… ¿no es mejor así?.

Ciurg miró fijamente a su hija, luego le hizo un gesto hacia sus amputadas piernas. Nei se dio por respondida y pasó a la siguiente e inevitable cuestión.

- Recibí una transmisión mientras no estabas, un sujeto bastante extraño que de alguna manera halló nuestra frecuencia y nos hizo una… oferta.

- Halló nuestra frecuencia?! Es posible interferir cualquier frecuencia, pero no esta. Yo mismo la codifiqué.

Ciurg continuó después de una leve pausa en la que revisó mentalmente las pocas, y oscuras, personalidades que tenían trato directo con el. No eran muchos y todos pagan sumas más que apetitosas.

- Y su nombre…

- No lo dijo, ni tuve tiempo de preguntarlo, Estaba atravesando esa maldita tormenta tan rápido como esta lata me lo dejaba.

- Si fueras lo suficientemente buena podrías pilotear la nave a través de una tormenta de arena, responder debidamente a una transmisión y hasta te sobraría tiempo para aceitar los motores… pero no puede pedirse mucho de ti.

Llegada esa instancia Nei no dudó en usar su carta bajo la manga, aún con el riesgo de que esto abriese una nueva rasgadura en el espíritu del resucitado Ciurg.

- Pues ese sujeto ofreció mucho créditos por atrapar viva a muerta a una… Jedi

Los ojos del mutilado mercenario resplandecieron súbitamente.

- No más Jedis.- Finalizó, dejando escapar un agotado suspiro detrás de sus palabras.

Nei no disimuló su preocupación, más por su futuro que por el de su padre, su mirada levemente compasiva tomó una opaca y oscura tonalidad que hacía juego con las palabras que escapaban de entre sus dientes.

- Y como planeas recuperarte?, y como nos libraremos de nuestro ex cliente?, suspirando?

Nand Ciurg se sintió revitalizado. Fue extraño. Podría decirse que nada cambió en esos instantes en ese cuarto del Legionario, en Tatooine, quizás en toda la galaxia. Pero Ciurg tenía la habilidad de sentir lo que el llamaba “avances” en la conducta de su pupila. Y nada lo complacía tanto como sentirse un buen maestro.

- Son en circunstancias como estas en las que demuestras que tu sangre es realmente pura. El orgullo. La ambición, la rabia ante la mínima posibilidad de caer derrotados. Entonces…- Ciurg dejó de mirar fijamente al metálico techo para encontrar los fervientes ojos de su hija- eres realmente una Ciurg?

- Soy lo que tu hiciste de mi.- Susurró Nei, evitando dejar escapar alguna muestra de que lo que la movilizaba no era determinación, sino pura desesperación.

- Ve por lo que te pertenece y prepárate para buscar a esa jedi. El cliente es confiable, solo hay dos sujetos relacionados a mí que están interesados en ese tipo de negocios, uno está ahora detrás de nosotros hasta que lo destripemos, y el otro es Grongerth, que es basura, pero paga bien.

Nei volteó hacía la puerta, sin decir más palabras. “Todos estos años.”, pensaba mientras atravesaba lentamente el sombrío pasillo enrejado, tan frió como oxidado, “Para llegar a esto. Ya soy una asesina, he acabado con la vida de escoria e inocentes por igual, con el mismo filo, con las mismas armas, con el mismo sentimiento de culpa después de cada charco de sangre derramada.”. Sus dedos encontraron fácilmente las heladas teclas de la luz del cuarto de armas. Una tras otras y luego de un enceguecedor chisporroteo, las tenues luces revelaron el inagotable arsenal. Pero ya no había corona en ese reino de instrumentos de muerte. El espacio de la armadura era ahora solo eso, un espacio, un espacio tan vació como el alma de Nei. Se acercó lentamente, como en presencia de un enemigo invisible que la acechaba detrás de cada pensamiento. Accionó un mecanismo disimulado tras una abolladura en el tablero. Con un arrastrado sonido el desnudo aparador de la ahora destrozada armadura de Nand Ciurg comenzó a girar sobre si mismo, y lentamente, Nei quedó cara a cara con si misma, un reflejo perfecto de aquello en lo que la niña inocente se había convertido. Su imagen devuelta por el metal de la armadura de repuesto, a la que Ciurg había bautizado como “Resplandor de Muerte”.

“Si corre la voz de que ha caído… de que el ha caído, no será solo Rooneri, sino todos aquellos que pudieron haber sobrevivido a nuestras victimas y hasta los demás cazadores de recompensas se lanzarán sobre nosotros… sobre mi…”

La puerta se cerró detrás de ella, dejándola sola junto a su destino, acorralada por las consecuencias de una vida que no eligió. Pero el miedo significaba retraerse y retraerse sería morir. La imagen siniestra delante de sus ojos sería su imagen, y el nombre de su padre, el suyo.</solo>



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10 años 4 semanas antes #68 por skyana
Respuesta de skyana sobre el tema FAN-FORUM WARS. Partida XI: El Legado
Todo había sido un maldito sueño. Aquel que no distingues casi de la realidad… Aunque, a decir verdad, ¿qué era real?, ¿Tattoine? ¿La galaxia? El Universo entero estaba en constante cambio estableciendo en los seres, nuevos patrones perceptivos de lo real. Todo era una ilusión, como el futuro en movimiento que sin llegar se instala irónicamente en un pasado constante…
Y era el pasado lo que Ann arrastraba hasta su conciencia, antiguos hilos enredados, restos de destinos entrelazados en la fuerza entre Nand Ciurg, Nei y una vieja deuda pendiente que la Jedi había decidido saldar.

Ann meditó un rato, la imagen de Nei se instaló en su mente. Era un recuerdo holográfico de la niña que su maestro le había mostrado el día de la masacre en la granja. Sólo eso conocía de ella y aún así sintió melancolía… ¿Habría logrado su padre arrancar las fibras íntimas de ese tierno ser, destruirlas y como si fueran del más elemental barro, modelarlas con la perfección de un artista a su imagen y semejanza? O tal vez algún ligero brillo de libertad habría sido capaz de transgredir y escapar de la cruel oscuridad de las garras de su progenitor…era el deseo de Ann

Ella debería concluir lo que su maestro no pudo, sellar el suceso de aquel nefasto día, encontrar y terminar con la vida de Ciurg, pero Nei? que pasaría con la joven?…



La Jedi decidió una vez más abandonar la granja, no solo para comenzar con la busqueda de Ciurg y Nei si nó porque ese ya no era un sitio seguro, ciurg pronto se enteraría de su presencia, si es que ya no lo sabía y si esto era así , la amenaza era inminente, su vida corría grave peligro.

La Jedi cambió su atuendo, una larga túnica obsequiada alguna vez por Kalas y al hacerlo recordó al Sith y a Ken. Era extraño que a esa altura no hayan ido por su caza…
Conocía bien a Kalas, una vez que elaboraba un plan de cacería era obstinado hasta su más despiadada y cruel ejecución. ¿Cuanto duraría ese tiempo aparerntemente dilatado de paz? Ann no tenía ánimos de averiguarlo, ni siquiera de pensarlo. Cambió su ropa, cortó su cabello en forma despareja a la altura de su cuello, quería pasar lo más desapercibida posible vistiendo con la sencillez de una granjera, llevando a escondidas su arma laser, y un único aliado: la fuerza.

Así partió con los soles detrás, como atrás había quedado su granja y el recuerdo de sus antiguos vecinos masacrados. No, el recuerdo estaba vigente aún, Nand Ciurg se había encargado de que así fuera, dejando su marca, su daño permanente en un ambiente cargado de horror.


Como indicaba su sueño, en un claro y caluroso mediodia algún día ocurriría algo en
alguna zona en Mar de dunas…o tal vez había sido solo simbólico, algo que debería desentrañar.

Con la imagen de Nei en su memoria partió muy temprano en la mañana buscando
y esperando alguna clase de señal…



.

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10 años 3 semanas antes #69 por bountyhunter_s1
El brillo superficial de “Resplandor de Muerte” podía engañar fácilmente a quien la viese por primera vez, pero no a quien la vio en sus tiempos de gloria. Sangre y gloria.
Pero, quizás por los suculentos baños de sangre o por el polvo de las incontables superficies que recorrió, su cegador brillo parecía haberse quedado en tiempos pasados. Nei tenía delante de si un mapa, un diario de las travesías de Ciurg en los tiempos en los que era mayor su ambición por la fama que su fama misma. Era curioso el hecho de que aún conservara las manchas de sangre de su última incursión ya que su padre era meticuloso en cuanto al estado de sus herramientas principales. “No fue la mejor despedida para la armadura… su sangre escapándose por todas las uniones mientras corríamos contra una tormenta tan ensañada contra nosotros como los guardias del gobernador al que acabábamos de despellejar. Y logre darme el gusto de decirle: te lo dije…”. Sonrió, no con un aire de alegres recuerdos, mas bien, sentía una oscura nostalgia, pensado que todos sus recuerdos familiares consistían en eso. Muerte, disparos, escapes afortunados y más muerte. “¿Hubiera sido mejor…” se preguntó mientras escarbaba con sus desgastadas uñas un polvo rojizo atrapado entre las hendiduras del traje “…si ella hubiera sobrevivido?”. No tenia recuerdos de “Ella” solo sabía que alguna vez fue su madre, que vivió en la pobreza de los barrios marginales de Coruscant y que murió un corto tiempo después de su nacimiento. No había imágenes, ni sonrisas, ni canciones de cuna. Tampoco certezas. Solo la palabra de un mercenario asesino.
Olió suavemente sus dedos, ásperos y rojizos por culpa de ese añejo polvo. Comprimió su rostro y apretó sus dientes. Todos sus pensamientos se redujeron a dos palabras. “Maryx Menor”.
Dio la vuelta y salió masticando rabia, dando un puñetazo a los controles de la puerta de la habitación, de la misma forma que lo hizo solo 4 años atrás. Era patente en su memoria el recuerdo de su padre, haciéndose espacio entre el viento rojo y las rocas. El ronroneo constante de los volcanes mantenía a la superficie en un constante terremoto leve, pero lo suficientemente sensible para alterar los nervios de los forasteros. El camino fue largo, y lo único que rompió con el panorama habitual de rocas, temblores y volcanes fue una especie de monasterio antiguo y al borde del derrumbe. En una de las atalayas se asomaba un sujeto de rostro atemorizado, semicubierto con una capucha.

- Y ese?

Ciurg rió con una simpatía fuera de lo común.

- Los monjes pesimistas. Unas autenticas reliquias del lugar.

- Pesimistas?... No me extraña estando en este sitio.

- He visto sitios peores- musitó Ciurg desde su casco, preocupado por el reporte de daños que la armadura reportaba a causa de la atmósfera de Maryx Menor.

- Pensándolo bien es cierto. No hay nada peor que vivir encerrada en esa chatarra voladora junto a ti.

- Entonces supongo que estás disfrutando el momento. Mejor así, ya tendrás tiempo para lloriquear.

Una aguja roja impacta con furia contra el hombro metalizado de Ciurg, rebota y termina chispeando entre las rocas, muy cerca de Nei.
Ella no tardó en localizar al atacante, por sobre una formación sobre ellos. Con su Blaster en mano apuntó al enemigo tan blindado como su padre, pero este último se cruzó en su mira, escalando a los saltos la distancia mientras escupía de sus brazos disparos automáticos que deshacían la cima de la formación sumiendo los alrededores en pesado polvo.
Nei se vio en la nada. Todo a su alrededor era humo colorado. No sentía más sonido que el arrastrarse subterráneo de las masas en constante crisis. Se replegó en el suelo, brazos en alto con blasters al filo. No era la primera vez y no permitiría que fuese la última. La posición era defensiva, pero a la vez le daba el suficiente margen de movilidad para un contraataque preciso. Había funcionado bien en Corellia, cuando siete piratas contrabandistas la cegaron con un gas similar a la inmensa nube de polvo ante sus ojos. Pero el golpe seco del derrotado atacante a sus espaldas le devolvió la tranquilidad. Ciurg había tomado a la presa otra vez sin su ayuda. Se aterrizaje fue exageradamente elegante para un asesino, y sirvió para alejar definitivamente la estacionada nube de polvillo. Nei echó ojo al sujeto. Blindado tras una armadura similar a la de su padre, le sorprendió no hallarlo perdiendo sangre a chorros o seccionado en varias partes, incluso se puso lentamente de rodillas emitiendo lo que parecía una mínima risa.

- Tranquila mujercita- la calmó el vencedor mercenario- Este saco de estiércol es, nada más ni nada menos que el segundo Ciurg que conoces después de mi.

El recién caído se puso en pié y se dio unas palmadas para removerse la suciedad.

- definitivamente he perdido mis esperanzas de matarte limpiamente Nand.

- limpiamente?- replicó Nei, dejando claro que no hallaba divertidas las bienvenidas al estilo Ciurg- atacando de improviso desde territorio aventajado?

Miradas cruzadas entre los caza recompensas. Luego risas crecientes.

- De donde sacaste este ejemplar? De un orfanato Jedi?

- No precisamente. La traigo para prueba.

El sujeto la miró con sus visores tan rojos como el cielo del sistema, y regresó la vista a su compañero.

- Bueno… su posición de defensa fue muy buena… pero así como caí yo, pudo haber sido un detonador termal…

- Vigila tus técnicas antes de juzgar las de una novata. Lograste ocultarte de mis rastreadores, pero ese ataque…al hombro? Quizás deberías remover la mugre de tu visor más seguido, Byyr.

- Siempre hay otra oportunidad…, bueno, vamos, los demás ya están reunidos.

“Los demás…”. La idea resucitó en la mente de la confundida muchacha. El viaje fue lo suficientemente largo para llegar a hastiarse de esa duda. Cuantos. Que tan fuertes, que tan similares o peores que su padre. Quizás, el camino empinado en lo que parecía un espiral montañoso fuese más que eso, como una antesala a la revelación del origen del legado que pertenecía solo a los individuos temerariamente crueles, a aquellos que por acción premeditada o por la fuerza irresistible de los acontecimientos acabaron jurando lealtad solo a si mismos, por sobre la desgracia y ruina de los demás seres. Y las paredes montañosas se hundieron más abajo, mientras el inesperado guía se hacía a un lado para dejar avanzar primero a Nand Ciurg a través de la oscura abertura a unas escaleras, y acto seguido le regalara una seña de cortesía, invitándola a avanzar antes que el. No le quedó muy bien. Fue similar a un Rancor intentando sonreír.
Nei recordó las historias de las minas fijji, en algún lugar indeterminado mucho más allá del borde conocido. Los piratas hablaban siempre de largas escaleras construidas por esclavos geonosianos. Y dentro de esa caverna ascendente no costaba mucho materializar esas historias. Algunos escalones eran fáciles, otros bastante complicados, y los más requerían ser trepados, pero finalmente, la rojiza luz apareció nuevamente, y la familia Ciurg estaba reunida.

El viento era intenso, en demasía. “Vaya lugar” pensó Nei, dirigiendo la atención ahora a los terribles rostros fijándose en ella. “y vaya caras…”. Las miradas hablaban. Algunas de odio. Otras de dolor. También gritaban, sobre traiciones, sobre fugas de prisiones y motines sanguinarios. Pudo ver nuevamente el rostro al descubierto de su padre, o quien fuera que fuese, y comprendió aquello que le intrigaba. Nand era una pieza, un trozo igual o menor del gran juego macabro que comprendía la familia de asesinos que le daría la bienvenida o tan vez la espalda. Los Ciurg.
La cima perfectamente llana de la montaña no era natural, como tampoco los exactos veinte tronos puntiagudos ubicados en perfecto círculo. Pronto y ante una mente que lentamente se ponía en blanco, vio los tronos ocuparse, Nand en uno de ellos muy cerca del principal, el sujeto de blanca y entrecortada barba sobre un rostro arrasado por quemaduras, con la mirada perdida en algún indeterminado punto del cambiante firmamento.

- Se está volviendo inestable- musitó preocupado el sujeto a Nand señalando las veloces nubes sobre ellos- desde la última vez… es demasiado cambio para tan poco tiempo.

- Nunca fue un buen sitio… pero no es cosa de todos los días tropezarse con un desierto enorme y fuera de toda jurisdicción.

-.y te interesa la jurisdicción Nand? Eso es nuevo.

- No es que me interese… solo soy más cuidadoso que antes.

- Es lo malo de la reputación… mientras más crece, más crece la suma por tu cabeza.

- Si fuera por sumas yo debería estar sentado en el centro… Durkas.

- Seli solía decir lo mismo en cada reunión. Hoy su asiento está vació.



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10 años 3 semanas antes #70 por bountyhunter_s1
Nand atendió a aquello. Seli, el viejo asesino de masas que alguna vez enfrentó en su admisión. “¿Muerto?, ¿así como así?... pero…¿Qué es esto?”. Veinte tronos. Solo siete ocupados. Y por las posiciones Nand no tardó en descubrir que faltaban, a excepción de Durkas y del mismo, los mejores de la familia.
- Durkas, ¿todos…

- Acércate mujer.- sentenció Durkas ignorando por completo lo que consideró obvio y desafortunado por parte de Nand.

Nei dio varios pasos hacia el principal. No tenía miedo, o si lo tenía, pero le ganaba la ansiedad.

- Te haré un par de preguntas y no quiero escuchar la porquería esperable de una mujerzuela de Coruscant traída aquí por Nand Ciurg.

- Supongo que debo sorprenderlo…

- Solo lo suficiente. Ahora, ¿Cuántos asientos ves a tu alrededor?.

- Veinte… y solo siete ocupados.

- Muy observadora... puede que seas mas inteligente que un Bantha.- exclamó el principal dando pié a las risas de sus comandados- Y… mi pequeña amiga… ¿Qué intuyes de eso?.

Nei se debatió rápidamente entre permanecer en un tono suave o desencadenar el desprecio que en realidad sentía por todos ellos y por estar a un paso de convertirse en una más.

- Quizá… signifique que la mayoría de ustedes es, actualmente, comida de bantha…y, necesitan a alguien más inteligente que un bantha para mantener viva su… lo que sea que digan ser.

El viento golpeando las rocas, las armaduras y los cascos reposados en los descansos de los asientos. No hubo más que eso. Pero la voz rasposa de Durkas no tardó en reponerse de tan sublime muestra de irreverencia.

- ¿Has tenido una hija de sangre, Nand?

- Ya sabes lo que tienes que saber. El resto es asunto mió.

Los ojos de Durkas supieron hacerle saber a Nand que no pasaría mucho tiempo antes de que discutiesen sobre aquel tema. Luego, algo menos encendidos, regresaron a Nei.

- Sabes mujer, solo dos hombres antes de ti hablaron de esta manera en este lugar. Uno, lamentablemente, está a mi lado y parece ser tu padre de sangre. El otro, se pudrió aquí mismo, sin piel, ni ojos, ni vísceras, a la luz de este condenado sitio.

- Créame, puedo dejarlo a usted en condiciones iguales, o peores que las de aquel hombre.

Durkas de puso de pié de un salto y rugió como una fiera embravecida

- BYYR, HASLA PEDAZOS!

El sonido de las garras láser de quien sería su retador le sirvió de aliado para esquivar lo que pudo haber sido el primer y único ataque de la pelea. A traición, al mejor estilo de los presentes. Byyr saltaba de lado a lado y de adelante a atrás, muy rápido para ser alcanzado por el blaster que tras los primeros fogonazos fue descartado con Nei. Se hizo de sus cuchillas retractiles mientras retrocedía peligrosamente hacia los bordes. Una acción de bloqueo con ambas hojas demostró que la aleación era sumamente eficaz para retener lásers. Pero Byyr tenía la fuerza física de su lado y Nei sabía que no resistiría mucho en duelo de fuerzas. Abriendo súbitamente la hoja izquierda dejó trastabillando a su contendiente que raspó el límite de la montaña. Con un giro reverso y a las patadas limpias, no faltó mucho para que Nei lo mandara al oscuro fondo del precipicio que los rodeaba. Byyr se puso a salvo nuevamente cerca del centro, pero advirtiendo tres cortes bastante severos en el brazo derecho. Miró el detalle de las botas de la chica.

- Garras en los pies… tu padre supo vestirte…

Nei no sintió herido su orgullo ni mucho menos. Pero sentía la descomunal emoción del combate corriendo entre su cuerpo y el de Byyr, entre los observadores y las montañas. Su odio no discriminaba materia viva de materia muerta, y todo le sabía a sangre.
Turno de Byyr. Siete puñetazos lumínicos con sus garras verde fosforescente que no impactaron más que en la densa polvareda. Trece más, tan veloces que parecieron cien, pero tan lentos a la vista de Nei que llegó hasta a aburrirse. Los ojos le quemaban la carne. Todos esos ojos sobre ella. Maldiciéndola, admirándola. “Quieren un final feliz. A su altura. Quieren que los salpique, que les deje un recuerdo escarlata sobre sus armaduras gastadas y abolladas. Quieren volver a sus destartalados cacharros voladores con la certeza de que el espectáculo fue digno de verse. Quieren ver a una Ciurg”.
Byyr parecía cansado. El aire le pesaba, la armadura también. Nunca había enfrentado a un rival tan veloz. Pese a su fama de fiero, no estaba haciendo más que el ridículo ante Durkas. El brazo derecho de Nei comenzó su viaje a la redención. La hoja salió victoriosa por su espalda, expulsando sangre que pareció pesada al tocar el suelo. Salió por donde entró apenas manchada. Un giro parcial y el brazo izquierdo arrastró la hoja iniciando un corte perfecto de lado a lado contra la cintura. La mitad superior cayó levantando un universo de partículas del suelo. Inmediato a esto, el dolor electrizante de los nervios amputados de Byyr Ciurg encontró su final, junto al suyo propio, en una batalla que podría hasta haberse llamado honorable, cuando ambas hojas de Nei penetraron con insultante facilidad la blindada cabeza del caído.

“Culpable. Libre de toda inocencia. Dueña de mi destino. Asesina por elección”.

Los hechos posteriores ocurrieron rápido ante sus ojos. Durkas poniendo el grito en el cielo, exclamando que no admitiría un miembro de ascendencia sanguínea. Desencajado, desprotegido, contra la garra hambrienta de Nand que apareció a través de su cuello, causando un río rojo como todo en aquel infernal sistema, cayendo cuesta abajo junto al cuerpo del principal retorciéndose, contemplando la gloria de Nand Ciurg, hijo por elección de los Ciurg y ahora su principal líder. Tras ordenarles no aceptar misiones de alto vuelo y mantenerse en constante movimiento hasta que menguase la “popularidad” de los Ciurg, que el mismo había causado. Nand llevó consigo a su victoriosa hija de nuevo al Legionario, que los esperaba en silencio, un poco más allá del templo de los monjes pesimistas.

Los años pasaron. La determinación asesina también. Nei contemplaba Tatooine, allí mismo donde hacia instantes recordó su inicio oficial en una orden que solo un año después y más allá a los esfuerzos de su padre, solo tenía dos miembros. La vida le dolia en todo su ser, incluso en los recuerdos tan muertos como su alma. Tan arruinados como su deseo de salir en busca de esa Jedi.

“Podría ser la última vez. Podría matarla y cobrar, luego matarlo a el… a lo que queda de el… pero ¿para qué?. No puedes sentirte mejor cuando estás muerto. Porque no puedes sentir nada. Soy muerte. Pertenezco a la muerte. Soy tan Ciurg como el, y ambos pertenecemos a donde todos los Ciurg han ido a parar.”

Neí dejó atrás la armadura. Tomó consigo sus armas y las coordenadas. Respiró el aire de tatooine. “Niños masacrados. Tatooine. Es un círculo. Y una muerte más no hace la diferencia. Nada la hace”



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10 años 3 semanas antes #71 por General Darian
Destructor estelar Singularidad, en el hiperespacio

El general Darian levantó su vista de la placa de datos mientras observaba a su oficial de enlace con el Servicio de Inteligencia Imperial, el joven teniente aguardaba en posición de firmes junto al coronel Sulamar, su segundo al mando.
—¿Cuánto tiempo hace que ocurrieron estos hechos? —inquirió el general.
—Hace varias semanas, señor —respondió el teniente—. Nuestro contacto en Tatooine informó de ese altercado en la cantina en cuanto tubo constancia de los hechos por sus informantes habituales, al parecer hubo algun retraso en sus reportes...
—¿Retrasos? —el general se mostró visiblemente irritado—. Esas gentes del bajo fondo no son muy fiables en cuanto a respetar horarios, si no fuera por el incalculable valor que ocasionalmente tienen sus informes...continúe, teniente Colclazure.
—Sí, señor. Se ha confirmado el combate con sables láser entre un hombre y una mujer no identificados, posteriormente desaparecieron durante varios días, aunque la mujer parece haber sido identificada positivamente hace muy pocos días en Mos Eisley. También sabemos, que pocos días después de la reyerta hizo su aparición en la cantina un cazarrecompensas que afirmaba buscar información sobre Jedis.
—¿Sabemos algo de ese cazarrecompensas? —interrogó el general.
—Había cierta información en la base de datos señor, al parecer tiene un historial reseñable, particularmente en la caza de Jedis. Hay datos relacionados con alguna masacre en Tatooine hace años. Parece que tiene cierta reputación en la zona, a parte de eso parece pertenecer a algun tipo de familia del gremio que gozó de cierta reputación en su momento. Según parece está bastante bien considerado y se le considera uno de los mejores cazarrecompensas, su nombre es Nand ciurg.
—¿Le tenemos en nómina?
—No, señor. Es un individuo bastante esquivo y parece trabajar para contratistas particulares.
—Vea si puede contactar con él en cuanto lleguemos, nos vendrían bien sus servicios en esta cacería, ofrézcale un buen incentivo, no repare en gastos.
—Sí, señor.
El teniente saludó y abandonó el despacho del general. Darian se levantó de su sillón y se acercó hasta el coronel Sulamar.
—Parece que tenemos una buena pista, esta vez.
—Sí, eso parece, señor —contestó Sulamar sécamente.
—Algún progreso con el Jedi que huyó de Fyrm, coronel?
—Por el momento nada, señor, es como si se hubiese desvanecido.
—Tarde o temprano volverá a aparecer, lo sé —Darian se pasó la mano por las cicatrices que rodeaban su ojo derecho cibernético—. Tengo una cuenta pendiente con ese hombre.
El general volvió hacia su escritorio y áctivó su comunicador.
—Puente, aquí el general Darian ¿Tiempo estimado de llegada a Tatooine?
—Aquí el capitán Drayson, señor, llegaremos al sistema Tatooine dentro de 36 horas estándar.
—Muy bien.
El general cortó la comunicación y se volvió de nuevo hacia Sulamar.
—Tenga preparados tres escuadrones de asalto equipados con Ysalamiri —hizo una pausa—. ¿Están listos los rastreadores Vornsk?
—Sí, mi general, esperemos que sean valiosos a la hora de detectar Jedis.
—No lo dude, coronel. Los Vornsk se guían a través de la fuerza para rastrear sus presas, por eso los Ysalamiri desarrollaron como defensa esa capacidad para repeler la fuerza. Se han dado casos precedentes de Vornsk que reaccionaban violentamente contra Jedis cuando los tenían al alcance.
—Pero esos Vornsk estaban en estado salvaje, la agresividad de nuestros Vornsk se ha reducido drásticamente al cortarles la cola venenosa.
—Eso no ha afectado a su capacidad perceptiva, confíe en mí coronel, sus instintos prevalecerán.

Continuará...

"Estamos hablando del Imperio, todo el que da órdenes es de primera categoría". Han Solo (La Tregua de Bakura)

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10 años 2 semanas antes #72 por skyana
Respuesta de skyana sobre el tema FAN-FORUM WARS. Partida XI: El Legado
Una espesa nube de arena arrastraba el vehículo de alta velocidad mientras avanzaba sobre el terreno irregular en Mar de Dunas. El gastado repulsor aún lograba que el vehículo desafiara una vez más la gravedad mientras Ann conducía a mediana velocidad. Ya habiendo atravesado esa parte del desierto, una mancha oscura interrumpía visualmente la zona cercana a Anchorhead y aclarándose a medida que avanzaba vio que se trataba de un reptador de las arenas. Varias criatura pequeñas envueltas en sus atuendos oscuros se hallaban reunidas en círculo. La Jedi aparcó el vehículo cerca del oxidado arenero. Los jawas estaban tan concentrados en vaya a saber que asunto que ni siquiera habían escuchado el zumbido de los expulsores del vehiculo al aproximarse. Recién cuando Ann abandonó la carlinga y a pocos metros de las criaturas éstas repararon en su presencia, sobresaltándose, mirándose entre ellas para finalmente observar a la Jedi con la curiosidad habitual en sus redondos y chispeantes ojos amarillos. Entre balbuceos de frases rápidas rompieron el circulo mientras uno de ellos, aparentemente su líder, disimuladamente llevó sus manos hacia atrás ocultando un objeto metálico y murmurando unos chirridos en jawés lo que Ann interpretó como un saludo. La Jedi sintió curiosidad por saber de que se trataba lo que encubría con tanto recelo, muy pocas veces se los veía a los jawas concentrados de esa manera tan particular.

- Hola amigos! Estoy buscando un binocular con lectura de alto rango y visor nocturno- fue lo primero que le vino a la mente al ver que uno de ellos lo portaba.

El Jawa líder hizo un gesto al que poseía el binocular en señal de que se lo mostrara, pero en un descuido la Jedi observó que lo que escondía detrás, se trataba de una empuñadura de un sable láser.
Ann tomó el binocular y sorprendió al desprevenido Jawa.

-Cuánto quieres por el sable láser que traes escondido detrás?…

La criatura al parecer se puso nerviosa y dio a entender que no estaba a la venta o al menos el pago de una granjera común no sería nada redituable para el codicioso Jawa quien buscaría seguramente un cliente mejor.

Ooooh! - expresó Ann en tono irónico_ de todas maneras vine por los prismáticos, pero por curiosidad…en dónde hallaste el sable de luz…¿cerca de aquí?_preguntó intrépidamente mientras desembolsaba algunos créditos por el binocular y lo colgaba en su cuello.

El Jawa señaló un terreno en donde se hallaba una vivienda a lo lejos mientras las demás criaturas ya comenzaban el camino de retorno al arenero. La Jedi aprovechó el momento de distracción del grupo y mientras le daban la espalda murmuró unas palabras mirando fijo los ojos del líder.

-Me entregarás el sable de luz y te convencerás de que lo has perdido…

Hipnotizado el Jawa entregó el sable de luz y marchó con el resto del grupo

Ann no perdió tiempo, de inmediato abordó el trayecto hacia la señalada vivienda.

Un escenario de horror halló en vez de una tranquila morada cerca de Anchorhead. Pedazos de un cuerpo desparramados en descomposición avanzada, semienterrados en la arena daba por sentado el desenlace de un fatal accidente o de un espantoso crimen
Un trozo de metal asomaba entre la arena, más que un metal un brazo blindado. Imaginó parte de una armadura mandaloriana pero la terminación en largas garras le recordaron inmediatamente a Ciurg. Instintivamente encendió el sable que le había quitado al Jawa. El sonido y el verde esmeralda de la hoja terminaron de crear un gran diorama de la escena ocurrida. “Ciurg…tal vez ya no estás entre nosotros” pensó mientras observaba que aún en estado de descomposición el brazo mostraba signos de haber sido seccionado mediante un limpio corte dejando la herida cauterizada, el sello de un sable láser…


Un gran interrogante acompañaba a Ann mientras se dirigía a Mos Eisley luego de que no hallara ninguna información en la zona donde habían ocurrido los hechos. Conducía por las afueras de la ciudad y un poco antes de llegar observó a lo lejos una agrupación de altas y esbeltas figuras. Redujo la marcha, detuvo el vehiculo y estrenó sus prismáticos recién adquiridos

_No –se lamentó - soldados de asalto, no! ...ya me había acostumbrado a la ilusoria paz del borde exterior -murmuró angustiada

Maldito imperio! -exclamó

Malditos vornsk…


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