FAN-FORUM WARS. Partida XI: El Legado

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10 años 7 meses antes #25 por Jedi1
Respuesta de Jedi1 sobre el tema FAN-FORUM WARS. Partida XI: El Legado
Fyrm se encontraba en los extremos de la Galaxia. Un viaje hiperespacial de extremo a extremo supuso el agotamiento del combustible del caza Starfighter de Jedi1. Tras horas de viaje, finalmente aterrizó y salió de la nave.

Cuando pisó por primera vez el planeta, la primera imágen que vió fue la de un mundo abandonado, de escasos recursos y de nula importancia imperial. No había demasiadas civilizaciones, ni rastros de exploradores imperiales. Ni siquiera el rádar de su nave detectó la mínima presencia de una base imperial. Todas las formas de vida se concentraban en un pequeño reducto a escasos metros del lugar de aterrizaje. La nave ya había llamado su atención. Aquéllos seres -aparentemente civilizados- ya se habían alertado de la presencia de aquélla pequeña nave. No iban desarmados.

Vista genérica del Planeta Fyrm

Jedi1 : Odio la improvisación...

Aquéllas criaturas eran similares a especies de ave que había visto en Coruscant, y aunque tenían rasgos civilizados, su aspecto era mucho más salvaje.

Especie desconocida

Criatura : Haa! Wooen Roofg Wien-Le Hard! ( Identifíquese! )

Jedi1 : No importa cuál sea mi nombre. Maestro Jedi y antiguo soldado de la República. He venido en son de paz -espero que entiendan el Basic, pensó-

Las criaturas se quedaron unos segundos petrificadas.

Criatura : Registradle!

Tras varios segundos de registro, nave incluída, no hallaron ni el mínimo rastro de armas de fuego o espadas láser.

Criatura : Le llevaremos ante el jefe Mayor Mingrard.

Corte de escena para la sala del trono.

Vista lateral de la Sala del Trono

Mingrard : ¿Un Jedi?... ¿Sin espada de luz?... Supongo que es alguna broma.

Jedi1 : Sí, tal vez nuestras caras, nos resulten cómicas en primera instancia.

Mingrard : Sea quién sea... y venga de donde venga... resulta una amenaza a nuestra pequeña civilización. Dígame, Jedi, ¿por qué la República nos abandonó años atrás? Hemos sobrevivido como hemos podido.

Jedi1 : La República borró los registros de este mundo. El único fin fue el de proteger su mundo.

Mingrard : ¿De qué ha servido... si el Imperio lleva tiempo observándonos a través de satélites?

Jedi1 : Sí, eso lo sé.

Uno de los consejeros se acercó al jefe Mayor.

Oongrard : Boo ganga tu hako mire belde, un-mende! ( Señor, ¿es consciente de la recompensa que el Imperio podría ofrecer por este Jedi? )

Mingrard : Buga iss maga fuga lard ( Aún no sabemos si es un Jedi )

Jedi1 : Espero que esto lo demuestre...

Uno de los miembros del clan levitó hasta alcanzar el techo de la sala, y alcanzó de nuevo el suelo con extrema suavidad.

Jedi1 : Comprendo que se sientan incómodos, tal vez aterrados, pero si me entregan al Imperio, deberían saber que los dos vamos a salir perjudicados.

Mingrard : Mire Jedi. No va a haber ninguna negociación... con usted. Pero sí con el Imperio. Negociaremos el precio de su cabeza, a fin de volver a nuestra fría tranquilidad. Lo siento, pero es una guerra, y la República nos traicionó hace años al dejarnos sin recursos ni tecnología. Si es tan abierto de mente, lo comprenderá. Llevadle a la celda.

Jedi1 : Han cometido un grave error. Pero tengo fe en que recapaciten. Podemos iniciar una segunda negociación.

Oongrard : ¿Qué términos se incluyen?

Jedi1 : El resto de mis aliados Jedi que se encuentran dispersos por la Galaxia. Liberadme y no repararé en decir todas y cada una de sus ubicaciones. Si buscan dinero la recompensa será mayor.

Mingrard : Es una trampa! Llevadle a la celda! No habrá cambios en los planes actuales. Contactaremos con el Imperio y negociaremos a cambio nuestra libertad con ellos. En breve tomaremos sus datos.

El Jedi fue agarrado por dos de aquéllas criaturas. La sala se llenó de gritos y abucheos en contra del Jedi, a quién se le escapó la situación de las manos sin poder hacer nada. No utilizó poderes mentales, y aunque hubiera tenido un arma en esos momentos, tampoco la hubiera utilizado. Ni siquiera opuso resistencia de camino a la celda.

Oongrard : Ako-huu mensi. Toon oon derg enhd buta starkd ( Respetuosamente, señor. Quizás debamos reconsiderarlo. Un Jedi no vale lo mismo que una decena. )

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10 años 7 meses antes #26 por skyana
Respuesta de skyana sobre el tema FAN-FORUM WARS. Partida XI: El Legado
Entrada la noche profunda en Mos Eisley, Ann había huido de la cantina conduciendo su vehículo de alta velocidad sobre la superficie irregular del desierto junto a su droide amigo R2-S5. Atravesando las dunas rumbo a Mos Espa se dirigía a su antigua vivienda, una granja de humedad abandonada hace años atrás. Pero a mitad del camino se sintió tan cansada que su droide se hizo cargo de la conducción del vehículo a la vez que sus sensores controlaban en forma contínua el calor corporal de la jedi.
El frío era intenso en el desierto y ella había quedado agotada. El ataru le había quitado mucha energía y sintiéndose exhausta necesitaba dormir. En escasos segundos recostada sobre el asiento se durmió y soñó con el sith y esas palabras resonando en su mente:

...únete, acepta tu camino. Has comprado el poder del lado oscuro...

Abruptamente experimentó un reflejo muscular, haciendo que su cuerpo saltara en forma involuntaria como tocado por una descarga eléctrica, mientras reverberaban en su interior las palabras del sith:

...únete a mí, ayúdame en mis planes y te volverás más fuerte y así cumplirás tu venganza...

Camino de sumirse en una ciega oscuridad, la imagen de su maestro se interpone en su sueño y con un grito desesperado exclama:

¡¡Huye de Tatooine!!, El lado oscuro te acecha! Huye Ann!...


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La unidad R2 ya había aparcado el vehículo cerca de la granja y había dejado que la jedi durmiera un rato más... Pronto los rayos de los soles comenzaban a refractar sobre el horizonte del desierto, iluminando de a poco el cabello bordó de Ann realzando su blanco rostro.




Una vez despierta y ya dentro de su vivienda, dice con algo de nostalgia a su droide:

-Te quedarás aquí; ya sabes que los granjeros cuidan bien de la zona, ahora desactivaré tus funciones y te sumirás en un profundo sueño.-Dijo jugando y sonriendo a la vez.- Pronto nos volveremos a ver mi pequeño amigo...

No sabía esta vez a dónde iría, por eso lo mejor sería pasar desapercibida. Sólo tomó su sable laser, algunos créditos y marchó hacia el espacio-puerto en busca de algún piloto que la llevase lejos, muy lejos de tatooine...

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10 años 7 meses antes #27 por Joven Jedi
Estaba a bordo del destructor estelar Singularidad, concretamente en una sucia y apestosa celda. Del hijo del Joven Jedi verdadero estaba conmigo, aunque no sabía por cuanto tiempo. "Todo había sido un error, jamás debí haberlo hecho", pensé. Cada vez la situación era más desesperante... hasta que se abrió la celda.

- Prisionero THQ, por órdenes supremas ha sido ordenada su liberación de la celda 11-38. Venga con nosotros, por favor -dijo un soldado imperial.

Le hice un gesto al chico para que viniera conmigo.

- Las órdenes especifican su única presencia. El chico tendrá que quedarse -aclaró.

Mostré una expresión de desagrado y repugna, pero asentí. El muchacho me miraba con cara triste.

- Más vale que no pase nada -amenacé.

Los dos guardias me llevaron, armados con sus rifles blaster, ante la presencia del coronel Sulamar.

- Hoy es su día de suerte, no todos tienen el privilegio de ver al general Darian. Aunque de poco le servirá, ya que los pocos que alcanzan a ver su rostro no viven para contarlo... y usted no será una excepción -ironizó.

- Creo que usted exagera -le desafié.

El coronel le arrebató el arma a un soldado y me apuntó directamente a la cabeza.

- El único que tiene autoridad para bromear aquí soy yo, así que no te hagas el listo -advirtió.

- Creo que capto la idea -apunté.

Fue conducido hasta un despacho. Se abrió la puerta y me dejaron pasar, para mi asombro, sólo.

- Adelante, tome asiento -pronunció una voz.

El general Darian se mostraba en todo su poder en aquel asiento. Yo tomé uno, enfrente de él, con una mesa separándonos.

- Es usted un poco confiado, ¿no cree? -supuse al ver que no había seguridad.

- ¿Que me hace suponer que quiere matarme? Mejor dicho, ¿con que piensa matarme? -explicó.

- ¿No estoy detenido por ser un Caballero Jedi?

- Usted no es un Caballero Jedi.

Aquella afirmación me sorprendió.

- Y tampoco has venido para matarme, ¿me equivoco?

Dos de dos, pensé. Aquello empezaba a ser siniestro.

- He venido a... ofrecer mis servicios -aclaré.

- ¿Usted? ¿Al servicio del Imperio? Creo que su historial no me cuadra -admitió.

- Lo sé... pero es todo lo que tengo que decir. Estoy dispuesto a servir al Imperio -argumenté.

- ¿Razones? ¿Acaso ha comprobado que la muerte del emperador Dalen no ha significado nada? ¿Acaso ha comprobado que vuestro patético grupo rebelde es insignificante? El coronel Sulamar tenía razón.

- ¿En que, si puedo preguntar?

- En que lo sucedido ha sido anecdótico. Lo ocurrido en Polis Massa ha sido anécdotico. Era todo una mentira, eso es lo que ha sucedido. Hemos investigado, espiado y... ¿resultados? Nada. ¿Acaso sois 5? ¿Acerté en el número? Por favor, es muy triste. Y la gente vive esperanzada. La gente cree que el Imperio se ha acabado, que habrá unos salvadores. ¿Quien, si no quedan Jedis? Fíjese, ni siquiera usted lo es. Todo esto me divierte bastante, ¿sabe?

- A mi también, por eso he venido.

- Y usted piensa que el general Darian es estúpido, o algo así. Será devuelto a su celda. Mañana tendrá noticias mías. Ahora, si me disculpa, tengo mucho trabajo que hacer.

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10 años 7 meses antes #28 por konk7er
Respuesta de konk7er sobre el tema FAN-FORUM WARS. Partida XI: El Legado
Una nave imperial de carga atravesó la atmosfera de Hoth y sobrevoló el planeta helado durante varias horas. Tras hacer un reconocimiento, aterrizó sobre una gruesa capa de hielo cerca del ecuador, en medio de una gran cordillera de montañas nevadas. De su interior salió un hombre ataviado con muchas y diversas ropas, envuelto en una gruesa capa que le resguardaría del frío y las ventiscas.

Dejó la nave a la intemperie mientras él caminaba pesadamente, hundiendo sus pies en el dificil terreno. Acabó por llegar a una cueva oscura y más fría incluso que el exterior. Empezó a bajar una empinada cuesta hasta que llegó a una gran galeria llena de edificios, algunos en ruinas, otros en buen estado, y muchos en construcción. Caminó por las calles de aquella ciudad nacida de la propia tierra hasta perderse en la oscuridad del lugar.


...el general Darian llegará pronto a...

Brock entró en uno de los bares de aquella ciudad desconocida para la mayoria de la galaxia. No había mucha gente ya que el lugar estaba practicamente deshabitado, pero aunque poca, era peligrosa, en su mayoria contrabandistas y cazarrecompensas.

Brock echó un vistazo al local y avistó a dos hombres cuchicheando algo en una mesa alejada de la entrada. Se movió lentamente hasta llegar a la mesa y sentarse frente a uno de los hombres. Los dos le miraron estrañados.

—¿Cara o cruz? —Dijo Brock, enseñando una moneda que había guardado en su mano

Los hombres tan solo parecían preocuparse de la vara metálica que colgaba de la espalda del extraño visitante. Uno de ellos estuvo a punto de desenfundar su pistola blaster, pero el otro lo detuvo.

—Cruz —Dijo este último.

Brock lanzó la moneda al aire, que después de revolotear sobre su cabeza como si tuviese vida propia, cayó encima de la mesa. La moneda mostraba la cara dictatorial del difunto emperador Dalen. El hombre sonrió.

—¿Qué nos jugábamos?
—El pellejo —Contestó Brock

De pronto la cabeza de aquel personaje anónimo fue atravesada por una gran vara de metal. Aquella maniobra dejó el suelo lleno de sangre y sesos. Su amigo intentó atacar al asesino, pero acabó corriendo la misma suerte. Brock se levantó, se sacudió la ropa, y se dirigió al mostrador. Ante la atónita mirada del camarero, saltó al otro lado y arrancó dos anuncios de recompensa por aquellos dos hombres. Miró la cantidad de dinero con algo de sorna.

—No es demasiado dinero, pero con dos trabajitos más...

Se guardó los papeles en un bolsillo y se cargó los cuerpos a los hombros. Antes de salir del local se fijó en otro anuncio colocado en la pared.

—¿Dónde puedo encontrar a ese hombre? —Preguntó al camarero
—En este planeta no —Contestó— Krayt Ekans se encuentra en paradero desconocido, ¡por eso pagan esa cantidad de dinero!
—Entiendo...

Brock se dispuso a salir del bar, pero la voz del dueño le detuvo.

—Quizás deba usted saber que hay otro hombre buscando al señor Ekans
—¿Ah,si?¿Quién? —Preguntó Brock sin mostrar la más mínima emoción.

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10 años 7 meses antes #29 por General Darian
Destructor estelar Sentencia, en algún lugar del hiperespacio

—¿Como ha dicho que se llama? —el general Darian parecía visiblemente alterado ante el informe de su subordinado. El coronel Sulamar respondió con presteza.
—Se hace llamar Joven Jedi, señor.
El general Darian cerró los ojos durante un momento y permitió que su mente lo llevase al pasado, al lugar donde había oído ese nombre por última vez, al evento que inspiró su temor por el poder de los Jedi y la amenaza que representaban. Se vió a sí mismo como un joven coronel de las tropas de asalto, escoltando al Emperador Dalen con un pelotón de las tropas de asalto. Vió al Jedi en el borde de la azotea del edificio, desafiante, desesperado, levantando su mano contra el emperador mientras este era víctima de la hechicería Jedi. Y contempló la muerte de aquel que se hacía llamar Joven Jedi cuando Darian ordenó a sus hombres abrir fuego, haciendo que el cuerpo del Jedi cayese al vacío...
El general Darian abrió los ojos de nuevo, en ellos brillaba la llama de la determinación.
—Joven Jedi está muerto, coronel. —Hizo una pausa—. Yo mismo ordené su muerte. Ese hombre es un impostor.
—Sí, señor. —Sulamar tragó saliva intimidado por la nueva dureza en las palabras de sus superior—. ¿Que hacemos con él?
—Quiero verle inmediatamente.

El interrogatorio fue breve, pero el general Darian salió de su oficina visiblemente irritado mientras el prisionero era escoltado a su celda por soldados de asalto. En el puente de mando se encontró con el coronel Sulamar y le puso al corriente de los acontecimientos.
—¿Trabajar para el imperio? —Sulamar se mostraba abiertamente desconcertado.
—Eso es lo que dijo. Realmente no sé lo que pretende pero no confío en el. Podría ser más peligroso que beneficioso.
El coronel pareció pensarlo unos segundos.
—De todas formas podría ser mejor tenerlo con nosotros, podríamos vigilarlo de cerca y presionarlo mediante el chico, parece ser muy importante para él.
El general miró a los ojos de Sulamar con dureza.
—Sabes que no apruebo esos métodos coronel, sin embargo debo darte la razón en este caso. Esta podría ser una buena oportunidad para localizar al resto de sus amigos.
Sulamar se limitó a asentir con gesto aprobatorio, el general habló una vez más.
—Necesito meditar sobre todo esto, mañana tomaré mi decisión definitiva. El mando es suyo, coronel.
Darian salió del puente de mando con paso marcial y porte autoritario, algunos tripulantes se apresuraron a apartarse de su camino mientras saludaban.

"Estamos hablando del Imperio, todo el que da órdenes es de primera categoría". Han Solo (La Tregua de Bakura)

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10 años 7 meses antes #30 por Joven Jedi
Apenas había conseguido pegar ojo. Me pasé la noche, o al menos creí que era la noche, pensando en todo lo sucedido. "¿Que hago aquí?". Quizás el plan era demasiado arriesgado, pero era el único. Éramos un pequeño grupo de rebeldes, ¿que amenaza era para el Imperio? Sin embargo, habíamos conseguido derrotar al Emperador, estaba muerto... ¿o no? Es sospechoso que el Imperio siga al mando, dominando en este universo como si nada hubiera pasado. El emperador Dalen era una figura demasiado importante como para pasar a la historia sin pena ni gloria... ¿o era prescindible? Aquellas dudas me habían llevado hasta las propias garras del Imperio, pero la situación se había vuelto contra mí. Era demasiado osado infiltrarse en sus filas, y menos en grupo, por eso tuve que hacerlo sólo. Y, a la vez, instruir a un futuro Caballero Jedi.

- Prisionero THQ, de la celda 11-38, el general Darian ha vuelto a reclamar su presencia… y esta vez, acompañado –indicó un soldado imperial.

Me incorporé de aquello a lo que llamaban cama y le hice un gesto al muchacho. Otra vez por aquellos largos pasillos hasta dar de bruces contra el despacho privado del general. Como siempre, el coronel Sulamar estaba allí.

- Te está esperando. El chico se quedará con nosotros –explicó el coronel Sulamar.

Evidentemente, no me hizo gracia, pero accedí. Nuevamente, el general Darian me recibía muy seguro de sí mismo, sin guardia personal.

- He estado pensando en la oferta que me hiciste, Joven Jedi… si ese es tu nombre realmente –dejó en el aire.

En un primer momento deduje que simplemente era un comentario de despiste, por seguridad.

- Tú dirás –dejé entrever.

Dio la vuelta a su asiento y me examinó visualmente.

- Poco conocemos de ti y a la vez sabemos más de lo que tú piensas. De ti y de tus compañeros. Creo que de eso ya hablamos un poco ayer, así que dejaremos el tema. Lo cierto es que no me vendría mal alguien como tú entre mis filas. Quizás no tienes los poderes de un Caballero Jedi pero… posees algo especial que ha permitido que sigas con vida. Y no creo que todo se deba a esto –dijo enseñando mi sable láser.

Me limité a guardar silencio.

- Estoy dispuesto a ofrecerte un contrato… lástima que no pudiera ofrecérselo al verdadero Joven Jedi en su momento… hubiera sido un valioso aliado, sin duda.

Mi corazón aceleró sus pulsaciones. No había sentido nada parecido desde mi cara a cara con el emperador Dalen.

- Creo que he dicho algo que… no esperabas, ¿estoy errado? Tal vez estés pensando en un grupo de soldados apuntando a un hombre. En un grupo de soldados recibiendo órdenes del emperador. Es más, a un grupo de soldados recibiendo órdenes más directas de mí.

No podía ser, no me dignaba a aceptar lo que oía.

- Tú sólo oíste historias, narraciones… pero yo vi con mis propios ojos como caía de la azotea… yo vi caer a uno de los enemigos directos del emperador. Que uses tú su nombre me es indiferente, al igual que tu verdadero motivo de tu estancia aquí. Ignoro todo lo que te rodea, amigo, pero me ofreciste un trato. Tal vez ahora te lo estés replanteando pero tal vez, también, sea demasiado tarde para venir atrás.

Mi ira estaba aumentando. Quise matarlo en aquel momento, con mis propias manos. Lo que sentía era indescriptible.

- Trabajarás para mí a cambio de mantener como rehén al chico. De esa manera me aseguraré de que cumples con tu trato. A cambio, el hecho de tu visita en este destructor no saldrá de aquí. Nadie lo sabrá, ni siquiera tus amigos. Mientras trabajes para mí estarás protegido, al igual que el chico. Pero a la mínima traición… tú y el seréis llevados a Coruscant… y ya sabes lo que pasará.

Me di la vuelta, reprimiendo mi odio. Abrí la puerta observé que no estaba nadie. Se habían llevado al chico.

- Por cierto, no podrás disponer de tu sable láser de momento para tus misiones. Empiezas mañana.

Sólo una fracción de segundo era suficiente para desatar mi repugna hacia el general Darian. El brazalete de mi brazo me haría lo suficientemente rápido y eficaz cual Jedi. Podía matarlos a todos, acabar con todos los soldados de aquel destructor. Tenía la tecnología, tenía el poder… podía…

- Sí, mi general –asentí.

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