FAN-FORUM WARS. Partida XI: El Legado

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06 Jun 2010 14:58 #109 por General Darian
Sistema Tatooine

La nave que salió del hiperespacio era veloz y maniobrable, un carguero Corelliano altamente modificado. Pero lás modificaciones más interesantes no estaban a la vista, como el blindaje reforzado, las baterías de armamento oculto, los sensores avanzados y los sistemas de encubrimiento.
El capitán Darven, de la inteligencia imperial, estaba a los mandos ignorando por completo a su pasajero, que le observaba en silencio desde el asiento del copiloto. Joven Jedi había pasado las últimas horas en meditación introspectiva pensando en su inminente encuentro con el general Darian. La seguridad de Gavin le preocupaba sobremanera, pero debía mantener la mente serena si quería salir con bien de este lío, el general Darian era un hombre realmente peligroso e implacable. Miró con curiosidad por los ventanales de la cabina de mando y reconoció el planeta Tatooine y la ominosa figura del destructor estelar Singularidad.
Apretó los puños con fuerza e inspiró profundamente, desterrando sus temores y su ansiedad a los más recónditos rincones de su mente.
Darven activó el sistema de comunicación y comenzó a trasnmitir un código de identificación, que fue debidamente reconocido. Un rayo tractor hizo presa sobre el pequeño carguero y varios cazas TIE que patrullaban la zona les dieron escolta mientras se dirigían al hangar principal, justo en el vientre de la enorme bestia acorazada imperial.
La nave se posó con delicadeza sobre la reluciente y pulida cubierta de vuelo donde formaba un pelotón completo de las tropas de asalto con sus blancas armaduras y un oficial ataviado de negro al frente de ellos.
Darven y Joven Jedi bajaron por la rampa de embarque del carguero. El oficial de asalto saludó.
—Bienvenidos al Singularidad —dijo—. Tengo ordenes de escoltarles ante el general Darian.
Joven Jedi no dijo nada, pero Darven dió un paso al frente y devolvió el saludo.
—Gracias teniente, pongámonos en marcha.

El general Darian se encontraba sentado en su escritorio con la barbilla apoyada sobre sus manos entrecruzadas. Joven Jedi estaba a solas con él, como la primera vez que se encontraron. La escolta había sido despedida por el general en cuanto llegaron a su despacho y el oficial de inteligencia se retiró tras entregarle a Darian un módulo de datos que el general imperial leyó con rapidez y en silencio, el mismo amenazante silencio con el que le observaba ahora.
El imperial fue el primero en hablar.
—Al parecer su misión no fue precisamente un éxito —no había reproche en su serena voz modulada, ni un rastro de enfado. Joven Jedi se disponía a protestar pero Darian se lo impidió alzando una mano—. De todas formas la misión en Myrkr era un callejón sin salida, y ahora mismo no podemos permitirnos desaprovechar su talento persiguiendo quimeras. Tenemos asuntos importantes que atender.
Joven Jedi evaluó con calma su situación y decidió que antes de seguirle el juego al imperial quería dejar clara su postura.
—Antes que nada, general, quiero saber como se encuentra Gavin.
Darian alzó las cejas con curiosidad, casi con diversión.
—Eso ha sonado peligrosamente como una exigencia —comentó con la misma calma glacial.
Joven Jedi suspiró, tenía que entrar por el aro si quería llegar a alguna parte. Al menos por ahora.
—Entonces solicito respetuosamente que se me permita conocer el estado de mi pupilo, general.
Darian sonrió sin alegría y pulsó uno de los controles de su escritorio.
—En realidad estaba deseando ponerle al corriente de las novedades...
Un holovideo comenzó a proyectarse ante ellos mostrando unas imágenes imposibles de aceptar. Joven Jedi se vió a sí mismo entrenando a Gavin e técnicas de combate y adoctrinándole en la doctrina imperial del nuevo orden. El general Darian observó el rostro incrédulo de su huesped y comenzó a explicarle la situación.
—Por lo he podido observar, el joven Gavin a recibido y asimilado las enseñanzas de su maestro de forma muy satisfactoria —esta vez, el tono de voz del general delataba que estaba disfrutando con esta situación—. Su clon ha sido uno de los asistentes más útiles que he tenido.
Joven Jedi miró a los ojos al general y parpadeó atónito
—¿Clon? —acertó a decir.
Darian asintió sin dejar de sonreir.
—Desarrollado a partir de una muestra de ADN que le extrajimos subrepticiamente antes de su marcha —ahora la sonrisa de Darian era triunfal y casi petulante—. Y debidamente reprogramado para servir a los intereses del Imperio. Debo decir que para el chico fue como si usted nunca se hubiese ido, además se ha vuelto extraordinariamente receptivo a los fundamentos de ley y orden imperiales desde que los ha aprendido de usted. Claro que realmente no era usted.
Joven Jedi sintió como el odio le invadía de nuevo. Primero este hombre le había arrebatado a su a migo, el verdadero Joven Jedi, y ahora se atrevía a despojarle de lo único que le quedaba de él...
Darian se puso serio de repente y siguió hablando.
—La muerte de Joven Jedi fue una desgracia que pudo haberse evitado —dijo con suavidad, cómo si le hubiese leído el pensamiento—. Escogió el bando equivocado y pagó por ello. El Imperio es la única verdadera garantía de paz en la Galaxia. Hemos traído el orden y la estabilidad, acabado con la corrupción política y conseguido prosperidad social. Si las libertades de los miles de millones de ciudadanos imperiales han sido sensiblemente recortadas a cambio de garantizar su bienestar y el de sus hijos....me parece un precio que merece la pena pagar. Cualquier rebelión es un acto de guerra inútil y abocado al fracaso, cuyo único resultado será traer de nuevo el dolor y el sufrimiento de más muertes innecesarias provocadas por una guerra innecesaria.
Joven Jedi le sostuvo la mirada al general, desafiante, pero se mantuvo en silencio. Darian continuó con su argumentación.
—Soy un hombre razonable. A aquellos que defienden una creencia equivocada les ofrezco la oportunidad de darse cuenta de su error, rectificar y unirse a nosotros. Gavin era una amenaza potencial para el Imperio, pero ahora es un súbdito leal. Y por tanto, su vida ya no está amenzada por los que buscarían eliminar a los traidores sin contemplaciones, sin la menor piedad. ¿De verdad querría echar a perder lo que intento conseguir aquí?
La ira fue retrocediendo ante el temor en el interior de Joven Jedi mientras consideraba todo lo que estaba escuchando. El general debió percibir la duda en él y siguió hablando.
—Aún puedes recuperar tu puesto junto a tu pupilo, y guiarle por un camino que realmente os brinde un futuro constructivo y esperanzador. Únete a mí, sirve a la causa imperial. Si intentas llevarte a Gavin y volver con tus amigos insurrectos tan sólo lo sumirás en la confusión. Y tarde o temprano acabarías arreastrándolo a un destino tan trágico como violento. Con nosotros tiene una oportunidad.
Joven Jedi no pudo contenerse más y estalló.
—¿Oportunidad?¡Ja! ¿De qué? ¿De morir luchando por los intereses del Imperio? —exclamó— ¡Qué conveniente para vosotros! ¡En vez de morir por una causa perdida permitirías que muriese por una buena causa! ¿Es esa tu idea de un fin ni trágico ni violento? ¿Que clase de oportunidad es esa?
Darian sonrió y negó con la cabeza.
—Veo que no lo entiendes —dijo con tristeza—. No pretendo que Gavin tenga que luchar, para eso te tengo a tí.
La luz de la comprensión se abrió paso en la mente de Joven Jedi. Darian siguió hablando.
—Tienes la oportunidad de ayudarme a poner fin a este conflicto sin sentido. Una vez suprimida la rebelión reinará una paz auténtica y duradera. Ese es el futuro que el Imperio ofrece a la Galaxia. Las futuras generaciones podrán disfrutar de una vida sin guerra, sin tener que perder su vida por la locura sin sentido de unos pocos agitadores. Te ofrezco la oportunidad de contribuir a ese futuro. De poder ver cómo tu pupilo crece y disfruta de una vida en paz. Quizá incluso podais formar una familia....¿Y bien? ¿Qué me dices? ¿Te unirás a mí?
Joven Jedi agachó la cabeza derrotado y suspiró profundamente.
—¿Acaso tengo alguna alternativa? —preguntó
Darian sonrió con tristeza
—No. Pero me gustaría que te unieses a nosotros voluntariamente. Si todo lo que he dicho no ha servido para hacerte cambiar de opinión, o tan sólo para que consideres la oportunidad que te ofrezco....
—Ahora mismo aún la estoy considerando —le interrumpió Joven Jedi.
—Entonces tómate tu tiempo, pero no quiero dudas. No puedo permitirme confiar en un agente que no haya aceptado plenamente los valores e ideales que defendemos.
Joven Jedi permaneció pensativo un momento.
—La idea de no más guerras, de una paz verdadera....eso es algo en lo que realmente puedo creer ¿Pero que hay de la justicia?
—El Imperio es justo —replicó Darian—. Los ciudadanos respetuosos de la ley no tienen nada que temer, y nuestras fuerzas armadas velan por su seguridad. Nosotros luchamos por ellos y les protegemos. Como dije, puede que sus libertades políticas estén limitadas, pero siguen teniendo derechos y privilegios fundamentales dentro del régimen imperial. Pueden tener una vida próspera en paz...si la guerra no llega a alcanzarles.
Joven Jedi guardó silencio una vez más. Suspiró de nuevo.
—De acuerdo, me rindo ante tí y tus ideales...pero quiero volver con Gavin.
Darian sonrió exultante y cabeceó afirmativamente.
—Así será.
—¿Que hay del clon? —preguntó Joven Jedi con curiosidad.
—Tiene usos más prácticos y valiosos que hacer de niñera, te lo aseguro, al fin y al cabo lo diseñé con esa intención. Desaparecerá de vuestras vidas como si nunca hubiese estado ahí, y tú tomarás su lugar junto a Gavin.
Joven Jedi, asintió.
—Muy bien, cuéntame el resto...

Continuará...

"Estamos hablando del Imperio, todo el que da órdenes es de primera categoría".
Han Solo (La Tregua de Bakura)

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29 Jun 2010 22:11 #110 por skyana
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Acostumbrarse a la poca iluminación de la cantina resultaba un lento proceso contrario al raudo sentido de alerta que debería sostenerse en una situación así, donde la vileza se sentía en el aire. Nei y Ann avanzaron entre nubes de humo que formaban pequeñas nebulosas en un ambiente intoxicado por pipas que humeaban como chimeneas, de algunas criaturas y humanos que fumaban hierbas exóticas en una atmosfera que se tornaba irrespirable.


_Mi padre siempre eligiendo los mejores sitios para educar a su hija_murmuró Nei ante semejante escenario

_Ya lo creo! Respondió en vos baja Ann_ siempre fue así??

_No. Ha sido peor, no puedes imaginar los lugares y situaciones repudiables por las que me ha hecho pasar. Siento desprecio por mi padre _confesó Nei en un suspiro _jamás se preocupó por mi

_Te compadezco niña –musitó Ann

Varias miradas escrutaron a la Jedi y a la cazarecompenzas de arriba abajo

_Estamos llamando la atención _ dijo la jedi a Nei _mejor que seamos rápidas, vayamos por lo nuestro.

Sus ojos ya se habían acostumbrado a la penumbra y vieron a Kong, el verdoso rodiano sentado en una pequeña mesa bebiendo un extraño licor y con la actitud de quien espera a alguien

Ambas se acercaron sin rodeos.

_Disculpe, mi hija y yo estamos en apuros sabemos de sus contactos con Jardaal, precisamos hablar con él urgente, necesitamos una nave sin registrar , queremos negociar por un buen carguero ligero si es posible…

Una espontánea alegría surgió en Nei al escuchar “ mi hija y yo” con una brillante fuerza que destellaba apartando hasta la densa oscuridad que moraba en la cantina, claridad que duró muy poco opacándose nuevamente al escuchar la negativa del rodiano

_ No sé nada sobre el tal Jardaal No las conozco, ni es mi deseo conocerlas Además, _continuó el rodiano en tono arrogante_ ignoro la clase de apuros en que ustedes se encuentran

Error pensó Ann… porque diablos dije “apuros”

_En la clase de apuros que te encontraras vos reptiloide de mierda si no haces exactamente lo que se te pide, como si fueras tan legal _agredió verbalmente Nei a la vez que sacaba una cuchilla para llevarla directamente al cuello del rodiano haciéndole presión a la altura de la garganta cuyo color verde se intensificó en un rostro demacrado y desesperado por la marca que ahora allí lucía


_No! _ gritó Ann_ de esa manera no!_ Tomó la muñeca de Nei apartándosela con rudeza del cuello del rodiano

_Disculpe a mi hija … Somos cazarecompensas necesitamos saber donde encontrar a Jardaal… Es importante para nosotras, no tengo tiempo que perder y tu nos lo dirás- pasó su mano cerca del rostro de Kong

_Si, emm son cazarecompenzas, aa yo les diré…Jardaal se encuentra en su vivienda en worlport _ respondió quedando confundido durante un tiempo en la mesa mientras las dos mujeres se alejaban rápidamente

_Como lo hiciste?? Como haces ese truco?? Me enseñas …

_ el secreto está en saber, en sentir que vos y la otra criatura son la misma cosa, es como si te dieras una orden a vos misma, no te queda otra que responder El espacio que te separa de la criatura no existe, es una ilusión _explico Ann a los apurones a Nei quien volteó para mirar al rodiano y tratar de sentir lo que había escuchado pero inmediatamente recordó el mandato de su padre esta vez sacando un blaster apuntó a la cabeza de Kong

Nooo! Gritó Ann sorprendida ante la reacción repentina de Nei pudiendo apenas anular el disparo con la fuerza _Salgamos rápido de aquí antes de que nos metas en mayores problemas, NIÑA! usa la violencia únicamente como ultimo recurso, como defensa, es importante que lo entiendas Nei, confía en mi…

Alli afuera, a cierta distancia de la cantina aguardaban Nand con weirdow pero también algo inesperado hizo que la Jedi se tambaleara, temblando por un instante perdiendo casi el equilibrio corporal cosa que llamó poderosamente la atención de Nei
_te encuentras bien?? Que te sucede??

_Estoy bien_ respondió tratando de recuperarse_ solo fue una mala sensación que hace rato no tenía_ No sabía como explicarle a Nei que lo que sentía era un bajón en la fuerza que se producía en los momentos en que un Sith se hallaba cerca. _Debemos irnos rápido de aquí _ dijo Ann y miró hacia el lado de Nand y weirdow que las esperaban ya impacientes
……………………………………………………………………………………

Muy agazapado en un speeder y al costado de la cantina como una sombra al acecho, Kalas, el lord Sith, observaba los movimientos de la Jedi y especialmente de la joven cazarecompensas estudiándola con ojos fríos y distantes como la muerte…




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14 Jul 2010 03:16 #111 por bountyhunter_s1
- En serio, ¿no crees que eres demasiado duro con la chica?. Una cosa es enseñarle el oficio y otra humillarla gratis…

La voz de Weirdow comenzaba a sonar molesta a los oidos de Nand. En especial cuando no decía cosas concernientes al entretenido sistema Matar-Destruir-Robar.

- ¿Sabes lo que hubiera sido de ella de no ser por mi?.

Weirdow sintió un escalofrió por el furioso arrastre de las palabras de su compañero. No debió haber dado tanta libertad a su lengua, una vez más.

- Pues… de seguro algo peor que esto… ¿no?.

Los largos hilos de sangre esquivaban todo escollo cuesta abajo a través de la armadura de Nand, una versión bastante más ligera que la que usó en Tatooine y perdió en algún lugar entre la arena y el Singularidad. Era un problema. Si no curaba sus heridas, si no descansaba, si no era sumergido en bacta o al menos, descansaba, comenzaba a materializarse la idea de que su muerte era inminente.

- Pues…- retomó el agotado mercenario intentado despejar su mente – iría de mano en mano en un burdel de Coruscant. A menos que heredase los trucos de su madre y se las arreglara para chantajear a los desesperados con cartas mágicas. No me interesó cuandó nació. Creo que tampoco a su madre, aunque nunca pude conocerla del todo, ni ella misma debe entenderse. El hecho es que no sentí ni siento afecto hacia la chica. Pero no quería que una parte de mi, de mi sangre, terminara siendo un trozo de carne usable y descartable. Además, la sangre Ciurg no fue mezclada con cualquier otra. Si algún dia logro volverla como yo, creeme, nadie podrá detenerla. Y por medio de ella, a mi.

- Retiro lo dicho entonces. Es mejor crecer a los golpes y hacerse fuerte que crecer envuelto en seda y morir golpeado.

- Buena frase. Aunque sin duda es de tu madre. Escucha con atención – continuó Nand cambiando el tono de sus palabras- Yo iré por nuestro asunto, la Jedi y la chica serán suficiente. Tu debes contactar con el Curandero y enviar una señal de emergencia a Redilaz. Código reinicio.

- Si lo que te preocupa es lo que tienes en la cabeza…

- No. Eso no me importa. No es esa mierda lo que puede matarme ahora mismo, pero si lo es esta maldita hemorragia. Además hay una vieja idea de Redilaz que comienza a interesarme.

Weirdow se mostró en duda.

- Las ideas de Redilaz siempre son una locura. Como todo lo que viene de el. Y lo peor es el precio.

- No pedí tu opinión. Pero lo del precio es cierto, si no lo conmueves no sale de su madriguera, y por el momento cree que estoy quebrado.





- Nada más lejano a la realidad – Expresó irónicamente Weirdow, cubriendo su rostro nuevamente bajo el negro casco- le diré que diste un gran golpe y quieres invertirlo en esa vieja idea, que por cierto de antemano me da mala espina.

- Tres horas máximo. En el puerto.

Weirdow asintió. Aunque a regañadientes. El dispositivo de comunicación del carguero estaba codificado y no tenía un día lo suficientemente bueno para perder las siguientes horas machacándole la cabeza a Henderán, que sin duda moriría antes de cooperar. La única posibilidad cierta era hacer un largo viaje a la primer ciudad mínimamente organizada y tras encontrar alguna central, hacer su trabajo de la manera más difícil.

“Bueno, ya se está volviendo costumbre el que me toque la peor parte… pero no deja de ser divertido.”

Se consoló a si mismo mientras se fijaba con interés en el descuidado speeder de un viajero distraído.

Justo en ese momento, cuando Weirdow comenzaba a alejarse, Ann y Nei salieron casi de manera desesperada de la cantina, sabiendo que habían atraído mas miradas de las esperadas. No le hizo falta mucho análisis de la situación a Nand Ciurg para saber que algo, si no todo, había salido mal.

- Vaya pinta… ¿y?.

Ann se tomó su tiempo en contestar. No había mucha prudencia es ser sincera en ese preciso momento.

- Está hecho, y de la mejor manera. Jardaal está en worlport, en una vivienda, aunque no dijo exactamente que tipo de vivienda o como hallarla.

Nei ojeó tímidamente a su padre. No resistió la presión de esos visores al rojo vivo, casi tan feroces como los ojos que veían a través de ellos.

- Mmm. Interesante. No te sorprenda que sea una fortaleza. La pregunta ahora es, ¿Está hecho de la mejor manera Jedi o…- Ciurg buscó los ojos de su hija - … de nuestra mejor manera?

Nei entreabrió los labios sin poder contener un escalofriante temblor que se apoderó de su cuerpo. Recordó una vez más las formas en las que su padre le hacía sentir sus errores en carne viva.

- Ya veo. Sigues desobedeciendo. Sabes, comienzo a preguntarme seriamente que es lo que buscas demostrar… Que eres una inútil, que odias todo esto, que nunca estás conforme, o que vez tras vez hay que repetirte la misma mierda sin lograr nunca metértela en la maldita cabeza.

- Lo siento. Creí que…

- El sitio está lleno de gente – la interrumpió oportunamente Ann, haciendo frente al caza recompensas y conteniendo su ansiedad por alejarse junto a Nei cuando antes del inminente peligro- No era el mejor lugar hacer las cosas a tu manera. Yo evité que ella hiciera lo que evidentemente tu le mandaste a hacer.

Ciurg rió de esa manera característica, resultado en gran parte de la modulación particular de los cascos diseñados por Redilaz sumada a su propio tono de voz. Se llevó la mano izquierda a la espalda por sobre el hombro y desenganchó de su funda un lanzagranadas Imperial con proyectiles a secuencia temporal, que tomó prestado de la nave de Henderán aunque sin intención cierta de devolverlo. Ann, en gran parte por la creciente tensión nerviosa que se apoderaba de sus sentidos, no llegó a comprender a tiempo lo que tenia frente a sus ojos, pero Nei si, aunque nada pudo hacer al respecto. Seis disparos con un sonido similar al imparto de un martillo contra un gran tubo hueco, seguido cada uno de un brillante fogonazo que iluminó el oscuro callejón justo frente a la cantina. Los proyectiles ingresaron al local rebotando varias veces contra objetos, estructuras y seres varios, hasta clavarse en diferentes partes para, segundos después, entre la creciente confusión y pánico de la gente que comenzaba a atinar a dirigirse a la salida, seis explosiones escalonadas expulsaron fuego, metal y sangre por las clausuradas ventanas, haciendo temblar la calle y arrojando al suelo a los transeúntes.

El desarmado rostro de Ann, lleno de horror y dolor por como la oscuridad silenciaba almas por medio de la abominación que estaba a su lado, casi no pudo contener la ira escapándosele de los puños.

- Evitaste que, Jedi?. Ahora tienes una montaña de cadáveres donde solo debió haber un rodiano pervertido con un agujero en la cabeza. Esta es la manera incorrecta, pero nunca deja de ser efectiva.

Ciurg avanzó hacia un Speeder de los muchos estacionados frente a la llameante cantina. Eligió uno ligero y destartalado.

“Feo por fuera, pero listo para llegar lejos. Perfecto para mi”


- Elijan a su gusto señoritas. Los dueños de estas chatarras ya no las necesitan.

Nei dejó atrás a Ann, mirándole fugazmente con ojos repletos de resentimiento. Hacía solo momentos la sentía como una amiga, una ventana abierta y llena de luz que daba al enorme jardín de la vida más allá de lo que su padre le había mostrado. Pero el turbulento remolino de sentimientos oscuros no tardaba en manchar la imagen de Ann como una enemiga, alguien que la había engañado en dos oportunidades, quedando en ridículo frente a su padre. Después de todo, le guste o no, no había nadie en esa interminable cortina negra llamada galaxia que le haya enseñado algo, sea bueno o malo, aparte de el. Y el tenía razón. Debía demostrar que había aprendido a ser una Ciurg. Por más tristezas y frustraciones que vez tras vez tomaban el control de su mente, ella siempre volvía ahí, al punto de partida. Y allí la esperaba el. Porque El era ella.

Finalmente Ann tomó un speeder, sin darle más importancia que los restos de un humano aún quemándose boca abajo con sus brazos extendidos, hacia ella, hacia un salvador que nunca llegó.

Y si estaba equivocada?, ¿Si se había dejado llevar por intereses egoístas o se había vuelto pretenciosa en su obligación auto impuesta de salvar el alma de esa chica de la eterna oscuridad? Era una Jedi. Era una estrella menguante entre un universo de tinieblas furiosas, violentas, tiranizando contra la voluntad de la fuerza. La fuerza. La sentía lejos de ella, tan lejos como el brillo de su maestro, en su memoria. Era una Jedi. Una guardián de la paz y la justicia. Una ejecutora de la voluntad incontenible de aquello que mantenía unida a la galaxia. Quizá era el momento de decidir un cambio de rumbo.

Pero podía hacerlo en el camino. Dos speeders elevaron el polvo del suelo y se dispararon furiosos hacia un destino empapado en sangre. No sabía si debía detenerlos. Pero sabía que debía ir tras ellos. La presencia de Kalas desapareció de sus sensaciones luego del aborrecible acto de Ciurg. Si estaba ahí, debería esperar. Su prioridad había cambiado.



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26 Jul 2010 03:39 #112 por bountyhunter_s1
Worlport era notablemente diferente a las cercanías del espaciopuerto. No había muchas almas merodeando aparte de las que sigilosamente observaban desde las torretas de seguridad que se sucedían en línea recta hasta la puerta de lo que, tal como Ciurg predijo, era una fortaleza en el sentido más abarcativo de la palabra. Nada menos esperable del mayor traficante de naves ilegales en media galaxia.

- Es extraño que no nos hayan disparado – comentó Nei a su padre – has estado aquí antes?

- Si. Una experiencia inolvidable. Y puedo asegurarte que también lo será para ti.

- Eso significa que con suerte saldremos vivos..

- No te preocupes por mi, hazlo por ti, y la Jedi.

Ann avanzaba tras ellos y no pudo contener el curso de su curiosidad.

- Tu amigo Jardaal tiene un problema con las mujeres?.

Nand rió, sin quitarle la vista a un par de guardias que apresuraban las manos peligrosamente cerca de las fundas de sus blasters.

- No creo que sea un problema para el, pero el si es un problema para ustedes. Solo manténganse calmadas y alejen sus manos de toda cuchilla, pistola o souvenir milenario jedi.

Un disparo se clavó en el suelo arrancando el polvo justo delante de la bota de Ciurg. El caza recompensas encontró inmediatamente a quien efectuó la advertencia, un humano con la parte inferior del rostro cubierta apostado sobre la última y mas cercana torreta. Pero antes de que pudiera evitarlo Ann encendía con velocidad y elegancia la mortal hoja de su sable al tiempo que Nei apuntaba sus pistolas gemelas hacia el agresor, deseosa de complacer la tendencia de sus dedos de apretar los gatillos.

- Damas- dijo Nand con voz fastidiosa – ¿No mencioné la palabra “calma”?

- Un disparo no me resulta del todo relajante, Ciurg! Aunque si te dan en la cabeza me permitiré celebrar!

Nand alzó las manos y se dirigió al guardia.

-Ya no se acuerdan de mi por aquí, eh…- desactivó el seguro del casco, que expulsó oxigeno a través de los filtros inferiores, y lentamente lo elevó por encima de su cabeza, dejando su rostro al descubierto - ¿Qué tal ahora… vas a decirle que no a un rostro tan bello?

El guardia sonrió. Relajó sus dedos sobre el rifle pero no dejó de apuntar.

- Nand… Ciurg. Creí que no volvería a preocuparme más por ese apellido.

- Dices eso para no admitir que te morías por volver a verme.

- Jaja.. Le avisaré al jefe que has venido… Oye… ¿Te has conseguido dos mujeres?

- ¿Y por qué habría de conformarme con una sola?... Ya abre las malditas puertas, mi tiempo corre.

Ciurg vio a sus espaldas y supo en los gestos de sus compañeras que el chiste no había hecho nada de gracia.

- Bueno, señoritas antipáticas, esto va en serio, y si para hacerles entender el “en serio” tengo que hacerles un par de agujeros en la cabeza, lo haré.

Ann desactivó su arma y Nei, reacia a prestar atención, jugaba con sus pistolas haciéndolas girar sobre sus dedos.

- Una vez que crucen esos portones, lo que entrará por sus ojos será lo más cercano a la peor pesadilla. Jardaal es un sujeto que… aunque he conocido todo lo asqueroso., digamos que lo supera… doblemente. Hay una idea que deben meterse en la cabeza…

Ciurg no resistía más la actitud infantil de Nei, quien seguía en su exhibición de trucos con las armas.

- Se te perdieron las armas, niña.

Solo tras haber oído eso Nei advirtió que su padre estaba a sus espaldas apuntándole con una de sus propias pistolas.

- ¿Cómo… mierda hiciste eso?

- Lo sabrías si no actuaras como el asqueroso bebé que eras cuando te traje conmigo. ¿Nunca madurarás… o me estás rogando que te mate?

Nei sintió el peso de su otra pistola en la mano, y sonrió victoriosa. Flexionó levemente sus piernas, y en un par de movimientos, activó los impulsores de impacto que llevaba incorporados a las botas, elevando su cuerpo lo suficiente para girar sobre si misma en el aire y caer a espaldas de su padre que, confundido, se volvió presa fácil de su hija, que le apuntaba a la cabeza con el arma que no le había logrado quitar.

- Grave error papi. Me dejaste un arma..

Ciurg se volvió hacia ella, dio un paso y presionó su frente contra el cañón de la pistola sostenida por Nei.

- Si. Pero le jodí el seguro. De todas maneras, buen movimiento.

Nei no desconfió de las palabras de su padre e inspeccionó el seguro de la pistola, forzado más allá de la función de aturdido, y por lo tanto, arruinado.

- ¡Cabrón de mierda! ¡¿Tenías que joderla para darme una lección?!

- Aprende a cuidarlas mejor, y deja de jugar. Además hay dos pares más de gemelas en la nave de tu noviecito..

- ¿Novie.. que?- Nei se sintió avergonzada ante Ann, con quien quería mantener una apariencia de dureza a partir del último error en la cantina - ¡Ni una mierda!

- Pues tienen mucho en común, empezando porque son estúpidos.

Un sonido férreo e insoportable les interrumpió. El pesado portón comenzó a separarse en dos hojas y el guardia de la torreta les indicaba que entraran. Ciurg devolvió el arma que le quedaba a Nei y le indicó que se colocara el casco al tiempo que avanzaba hacia la entrada..

- Oye, Nand Ciurg – Le llamó Ann, con marcado gesto de preocupación. Un enorme manto de muerte y oscuridad parecía acechar más allá de esas puertas. – Hablaste de una idea que debíamos mantener en la cabeza…¿Cuál?.

Ciurg le miró a los ojos, algo que no resistió, pese a que era ya la segunda vez que lo intentaba. Ann notó aquello, pero se mantuvo más intrigada por lo que el no les había terminado de decir. Con la vista alternando entre el rostro de Ann y cualquier otra parte, el mercenario le lanzó su casco, que ella atajó con sorpresa.

- La idea que deben meterse en la cabeza… es que no pueden hacer nada por ellas.

- ¿Ellas? – replicó Ann.

- Ponte el casco. Y cállate.



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27 Jul 2010 18:00 #113 por skyana
Respuesta de skyana sobre el tema FAN-FORUM WARS. Partida XI: El Legado
bountyhunter_s1 wrote:

worlport era notablemente diferente a las cercanías del espaciopuerto. No había muchas almas merodeando aparte de las que sigilosamente observaban desde las torretas de seguridad que se sucedían en línea recta hasta la puerta de lo que, tal como ciurg predijo, era una fortaleza en el sentido más abarcativo de la palabra. Nada menos esperable del mayor traficante de naves ilegales en media galaxia.

- es extraño que no nos hayan disparado – comentó nei a su padre – has estado aquí antes?

- si. Una experiencia inolvidable. Y puedo asegurarte que también lo será para ti.

- eso significa que con suerte saldremos vivos..

- no te preocupes por mi, hazlo por ti, y la jedi.

Ann avanzaba tras ellos y no pudo contener el curso de su curiosidad.

- tu amigo jardaal tiene un problema con las mujeres?.

Nand rió, sin quitarle la vista a un par de guardias que apresuraban las manos peligrosamente cerca de las fundas de sus blasters.

- no creo que sea un problema para el, pero el si es un problema para ustedes. Solo manténganse calmadas y alejen sus manos de toda cuchilla, pistola o souvenir milenario jedi.

Un disparo se clavó en el suelo arrancando el polvo justo delante de la bota de ciurg. El caza recompensas encontró inmediatamente a quien efectuó la advertencia, un humano con la parte inferior del rostro cubierta apostado sobre la última y mas cercana torreta. Pero antes de que pudiera evitarlo ann encendía con velocidad y elegancia la mortal hoja de su sable al tiempo que nei apuntaba sus pistolas gemelas hacia el agresor, deseosa de complacer la tendencia de sus dedos de apretar los gatillos.

- damas- dijo nand con voz fastidiosa – ¿no mencioné la palabra “calma”?

- un disparo no me resulta del todo relajante, ciurg! Aunque si te dan en la cabeza me permitiré celebrar!

Nand alzó las manos y se dirigió al guardia.

-ya no se acuerdan de mi por aquí, eh…- desactivó el seguro del casco, que expulsó oxigeno a través de los filtros inferiores, y lentamente lo elevó por encima de su cabeza, dejando su rostro al descubierto - ¿qué tal ahora… vas a decirle que no a un rostro tan bello?

El guardia sonrió. Relajó sus dedos sobre el rifle pero no dejó de apuntar.

- nand… ciurg. Creí que no volvería a preocuparme más por ese apellido.

- dices eso para no admitir que te morías por volver a verme.

- jaja.. Le avisaré al jefe que has venido… oye… ¿te has conseguido dos mujeres?

- ¿y por qué habría de conformarme con una sola?... Ya abre las malditas puertas, mi tiempo corre.

Ciurg vio a sus espaldas y supo en los gestos de sus compañeras que el chiste no había hecho nada de gracia.

- bueno, señoritas antipáticas, esto va en serio, y si para hacerles entender el “en serio” tengo que hacerles un par de agujeros en la cabeza, lo haré.

Ann desactivó su arma y nei, reacia a prestar atención, jugaba con sus pistolas haciéndolas girar sobre sus dedos.

- una vez que crucen esos portones, lo que entrará por sus ojos será lo más cercano a la peor pesadilla. Jardaal es un sujeto que… aunque he conocido todo lo asqueroso., digamos que lo supera… doblemente. Hay una idea que deben meterse en la cabeza…

ciurg no resistía más la actitud infantil de nei, quien seguía en su exhibición de trucos con las armas.

- se te perdieron las armas, niña.

Solo tras haber oído eso nei advirtió que su padre estaba a sus espaldas apuntándole con una de sus propias pistolas.

- ¿cómo… mierda hiciste eso?

- lo sabrías si no actuaras como el asqueroso bebé que eras cuando te traje conmigo. ¿nunca madurarás… o me estás rogando que te mate?

Nei sintió el peso de su otra pistola en la mano, y sonrió victoriosa. Flexionó levemente sus piernas, y en un par de movimientos, activó los impulsores de impacto que llevaba incorporados a las botas, elevando su cuerpo lo suficiente para girar sobre si misma en el aire y caer a espaldas de su padre que, confundido, se volvió presa fácil de su hija, que le apuntaba a la cabeza con el arma que no le había logrado quitar.

- grave error papi. Me dejaste un arma..

Ciurg se volvió hacia ella, dio un paso y presionó su frente contra el cañón de la pistola sostenida por nei.

- si. Pero le jodí el seguro. De todas maneras, buen movimiento.

Nei no desconfió de las palabras de su padre e inspeccionó el seguro de la pistola, forzado más allá de la función de aturdido, y por lo tanto, arruinado.

- ¡cabrón de mierda! ¡¿tenías que joderla para darme una lección?!

- aprende a cuidarlas mejor, y deja de jugar. Además hay dos pares más de gemelas en la nave de tu noviecito..

- ¿novie.. Que?- nei se sintió avergonzada ante ann, con quien quería mantener una apariencia de dureza a partir del último error en la cantina - ¡ni una mierda!

- pues tienen mucho en común, empezando porque son estúpidos.

Un sonido férreo e insoportable les interrumpió. El pesado portón comenzó a separarse en dos hojas y el guardia de la torreta les indicaba que entraran. Ciurg devolvió el arma que le quedaba a nei y le indicó que se colocara el casco al tiempo que avanzaba hacia la entrada..

- oye, nand ciurg – le llamó ann, con marcado gesto de preocupación. Un enorme manto de muerte y oscuridad parecía acechar más allá de esas puertas. – hablaste de una idea que debíamos mantener en la cabeza…¿cuál?.

Ciurg le miró a los ojos, algo que no resistió, pese a que era ya la segunda vez que lo intentaba. Ann notó aquello, pero se mantuvo más intrigada por lo que el no les había terminado de decir. Con la vista alternando entre el rostro de ann y cualquier otra parte, el mercenario le lanzó su casco, que ella atajó con sorpresa.

- la idea que deben meterse en la cabeza… es que no pueden hacer nada por ellas.

- ¿ellas? – replicó ann.

- ponte el casco. Y cállate.


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He citado el post de bountyhunter sencillamente porque hay alguien que está llenando el foro de star wars con BASURA

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27 Jul 2010 21:22 #114 por moff dalen
Estoy trabajando en ello.

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