¿Incoherencias entre las dos trilogias?
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17 Feb 2005 18:16 #187 por Vader Skywalker
Respuesta de Vader Skywalker sobre el tema ¿Incoherencias entre las dos trilogias?
Joven Jedi, `solamente dije lo que pasa en Argentina. Yo tengo una bisabuela de Lugo. Pero así como los Yanquis se ríen de los Irlandeses, los Argentinos se ríen de los gallegos, es más hasta hay libros de chistes de gallegos, no te quise ofender.
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17 Feb 2005 18:31 #188 por Elemento
Respuesta de Elemento sobre el tema ¿Incoherencias entre las dos trilogias?
Peter Jackson a hecho con The Lord of the Rings lo que George Lucas no a podido hacer con Star Wars.
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17 Feb 2005 18:31 #189 por jose
Respuesta de jose sobre el tema ¿Incoherencias entre las dos trilogias?
nunca he leido una critica de cine que diga que la trilogia orginal tenga grandes cualidades cinematograficas. si acaso el ep.V tiene un reconocimiento mayor.
cuando ponen las pelis de star wars en telecinco suelo mirar los periodicos para ver como las califican: predominan las tres estrellas para las tres peliculas originales. y lo mejor de todo: cuando han emitido "la amenaza fantasma" tiene exactamente la misma calificacion que las originales, es decir tres estrellas.
habria que definir que es el cine de culto
y aqui os dejo la critica que en su dia publico la revista cinemania. este critico de cine la define como el episodio mas rotundo de toda la saga. y somos muchos los que pensamos eso.
DE CÓMO GEORGE LUCAS RECUPERA SU GRAN CAPACIDAD PARA SORPRENDER Y ENTRETENER
Existen dos caminos por los que aventurarse en la valoración de El ataque de los clones. Uno exige comparar la película con el resto de la ciencia-ficción. El otro invita a confrontar el nuevo episodio con las anteriores entregas de La guerra de las galaxias. Optando por la primera vía, entendemos que el nuevo trabajo de George Lucas viene a dejar claro -una vez más- que él es el cineasta contemporáneo con más capacidad para generar ilusión y fantasía. Después de todo, su avanzada galaxia lleva marcando las pautas a seguir desde hace veinticinco años. Por cierto, que Lucas homenajea los veinticinco años de ciencia-ficción procedentes salpicando el Episodio II de numerosos guiños y referencias.
Quien quiera limitarse (si se prefiere empobrecerse) contabilizando el número de efectos especiales por fotograma está en su derecho, pero que quede advertido que sale perdiendo. Por las venas de El ataque de los clones corre una sutil y poderosa lección para aspirantes a realizador: los efectos especiales se subordinan por completo a la historia. Ofuscarse en lo contrario apesta a pseudointelectualismo.
Como quinta entrega de la prometida saga de seis que se cerrará en mayo de 2005, este Ataque de los clones da mucho de sí. Si bien los cuatro tráilers promocionales ya apuntaban (tal vez demasiado) por dónde venían los tiros, la incertidumbre se mantuvo hasta el último minuto, no fuese a repetirse lo ocurrido con La amenaza fantasma: demasiadas expectativas (quince años después) para acabar atragantándonos con una película enrevesada, ciertamente atropellada y más indicada para menores de ocho años que otra cosa, aunque, eso sí, visualmente fascinante.
Lejos de aquellos amargos días, tenemos ante nosotros el más potente y rotundo episodio de Star wars filmado hasta la fecha. Los aciertos de los cuatro anteriores se citan en El ataque de los clones. George Lucas en absoluto estado de gracia. La guerra de las galaxias más guerra de las galaxias que nunca. han vuelto la ironía y el sarcasmo. La adrenalina y el vértigo. La sorpresa y los reconfortantes guiños a los episodios clásicos. Los espíritus de Han Solo, la Princesa Leia y Luke Skywalker, definitivamente, han vuelto a la galaxia. ¿Y la trama? Compleja para los iniciados y coherente para los habituales.
No sabemos si la ayuda prestada a Lucas por Johnathan Hales a la hora de escribir el guión es la responsable de este atractivo Episodio II, pero la historia de amor prohibido que aquí se describe sí resulta creíble y excitante. Tampoco nadie se sentirá decepcionado ante los primeros relámpagos de crueldad que ya comienza a desprender el futuro Darth Vader (estupendo actor el Hayden Christensen). Interesante también Natalie Portman, con sus luchas interiores y muy a la altura de sus atractivos papeles Ewan McGreggor, Christopher Lee, Ian McDiarmid y Samuel L. Jackson. Le pese a quien le pese, estamos ante una película con historia, una gran historia. Por lo demás, una puesta en escena, un sonido ambiente y una banda sonora insolentemente elegantes. A este ritmo, el Episodio III será una bomba.
(Fruela Zubizarreta, Cinemanía, número 81, junio de 2002)
cuando ponen las pelis de star wars en telecinco suelo mirar los periodicos para ver como las califican: predominan las tres estrellas para las tres peliculas originales. y lo mejor de todo: cuando han emitido "la amenaza fantasma" tiene exactamente la misma calificacion que las originales, es decir tres estrellas.
habria que definir que es el cine de culto
y aqui os dejo la critica que en su dia publico la revista cinemania. este critico de cine la define como el episodio mas rotundo de toda la saga. y somos muchos los que pensamos eso.
DE CÓMO GEORGE LUCAS RECUPERA SU GRAN CAPACIDAD PARA SORPRENDER Y ENTRETENER
Existen dos caminos por los que aventurarse en la valoración de El ataque de los clones. Uno exige comparar la película con el resto de la ciencia-ficción. El otro invita a confrontar el nuevo episodio con las anteriores entregas de La guerra de las galaxias. Optando por la primera vía, entendemos que el nuevo trabajo de George Lucas viene a dejar claro -una vez más- que él es el cineasta contemporáneo con más capacidad para generar ilusión y fantasía. Después de todo, su avanzada galaxia lleva marcando las pautas a seguir desde hace veinticinco años. Por cierto, que Lucas homenajea los veinticinco años de ciencia-ficción procedentes salpicando el Episodio II de numerosos guiños y referencias.
Quien quiera limitarse (si se prefiere empobrecerse) contabilizando el número de efectos especiales por fotograma está en su derecho, pero que quede advertido que sale perdiendo. Por las venas de El ataque de los clones corre una sutil y poderosa lección para aspirantes a realizador: los efectos especiales se subordinan por completo a la historia. Ofuscarse en lo contrario apesta a pseudointelectualismo.
Como quinta entrega de la prometida saga de seis que se cerrará en mayo de 2005, este Ataque de los clones da mucho de sí. Si bien los cuatro tráilers promocionales ya apuntaban (tal vez demasiado) por dónde venían los tiros, la incertidumbre se mantuvo hasta el último minuto, no fuese a repetirse lo ocurrido con La amenaza fantasma: demasiadas expectativas (quince años después) para acabar atragantándonos con una película enrevesada, ciertamente atropellada y más indicada para menores de ocho años que otra cosa, aunque, eso sí, visualmente fascinante.
Lejos de aquellos amargos días, tenemos ante nosotros el más potente y rotundo episodio de Star wars filmado hasta la fecha. Los aciertos de los cuatro anteriores se citan en El ataque de los clones. George Lucas en absoluto estado de gracia. La guerra de las galaxias más guerra de las galaxias que nunca. han vuelto la ironía y el sarcasmo. La adrenalina y el vértigo. La sorpresa y los reconfortantes guiños a los episodios clásicos. Los espíritus de Han Solo, la Princesa Leia y Luke Skywalker, definitivamente, han vuelto a la galaxia. ¿Y la trama? Compleja para los iniciados y coherente para los habituales.
No sabemos si la ayuda prestada a Lucas por Johnathan Hales a la hora de escribir el guión es la responsable de este atractivo Episodio II, pero la historia de amor prohibido que aquí se describe sí resulta creíble y excitante. Tampoco nadie se sentirá decepcionado ante los primeros relámpagos de crueldad que ya comienza a desprender el futuro Darth Vader (estupendo actor el Hayden Christensen). Interesante también Natalie Portman, con sus luchas interiores y muy a la altura de sus atractivos papeles Ewan McGreggor, Christopher Lee, Ian McDiarmid y Samuel L. Jackson. Le pese a quien le pese, estamos ante una película con historia, una gran historia. Por lo demás, una puesta en escena, un sonido ambiente y una banda sonora insolentemente elegantes. A este ritmo, el Episodio III será una bomba.
(Fruela Zubizarreta, Cinemanía, número 81, junio de 2002)
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- jose
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17 Feb 2005 18:40 #190 por jose
Respuesta de jose sobre el tema ¿Incoherencias entre las dos trilogias?
el prestigioso critico de cine jordi batle caminal aun es mas expresivo, en el periodico la vanguardia:
CENIT DE FANTASÍA ARROLLADORA
Las cosas claras desde el principio: el Episodio II de la serie galáctica es una película arrolladora que sigue escribiendo una página de oro en la historia, y poniendo el nuevo anillo a la cadena evolutiva de la fantasía en el séptimo arte.
Una cadena que empieza en Méliès y se extiende hasta George Lucas. Nadie en su sano juicio cuestiona hoy la importancia histórica de Méliès, pero siguen diseminándose voces descalificadoras hacia Tutankamón Lucas, un faraón que siembra la felicidad sobre millones de espectadores de todo el mundo, y que ya lleva alzadas cinco pirámides descomunales que en este último cuarto de siglo han remodelado los conceptos sobre arquitectura cinematográfica. No es moco de pavo lo que este señor está haciendo con su serial interestelar; poniéndonos tostones, podríamos decir que Lucas ha redimensionado la aventura épica de la misma manera que Antonioni reformuló el melodrama de parejas en crisis. Y el Episodio II sigue el sendero abierto por el Episodio I con el mismo rigor y coherencia con que éste enlazaba, ética y visualmente, con la primera -o segunda en orden narrativo- trilogía. Con la ventaja, para los fans de la serie, de que ofrece todavía más espectáculo, mayor número de escenarios -cada minuto, cada segundo de proyección, es un prodigio de diseños inauditos- y tantos momentos culminantes (chapeau a la persecución aérea por una ciudad trufada de aeronaves y a la escena del circo galáctico) que uno llega a la gran batalla final, deslumbrante hasta decir basta, con la mirada saturada, la conciencia devorada por el hechizo y el espíritu a siete metros del suelo.
Mención aparte para el nuevo villano. Metido en las epopeyas de Tolkien y Lucas, Christopher Lee va cerrando su carrera en el género con la elevadísima categoría con la que descorchó, y su Conde Dooku tiene el distinguido porte, la elegancia aristocrática del otro conde que él inmortalizó.
CENIT DE FANTASÍA ARROLLADORA
Las cosas claras desde el principio: el Episodio II de la serie galáctica es una película arrolladora que sigue escribiendo una página de oro en la historia, y poniendo el nuevo anillo a la cadena evolutiva de la fantasía en el séptimo arte.
Una cadena que empieza en Méliès y se extiende hasta George Lucas. Nadie en su sano juicio cuestiona hoy la importancia histórica de Méliès, pero siguen diseminándose voces descalificadoras hacia Tutankamón Lucas, un faraón que siembra la felicidad sobre millones de espectadores de todo el mundo, y que ya lleva alzadas cinco pirámides descomunales que en este último cuarto de siglo han remodelado los conceptos sobre arquitectura cinematográfica. No es moco de pavo lo que este señor está haciendo con su serial interestelar; poniéndonos tostones, podríamos decir que Lucas ha redimensionado la aventura épica de la misma manera que Antonioni reformuló el melodrama de parejas en crisis. Y el Episodio II sigue el sendero abierto por el Episodio I con el mismo rigor y coherencia con que éste enlazaba, ética y visualmente, con la primera -o segunda en orden narrativo- trilogía. Con la ventaja, para los fans de la serie, de que ofrece todavía más espectáculo, mayor número de escenarios -cada minuto, cada segundo de proyección, es un prodigio de diseños inauditos- y tantos momentos culminantes (chapeau a la persecución aérea por una ciudad trufada de aeronaves y a la escena del circo galáctico) que uno llega a la gran batalla final, deslumbrante hasta decir basta, con la mirada saturada, la conciencia devorada por el hechizo y el espíritu a siete metros del suelo.
Mención aparte para el nuevo villano. Metido en las epopeyas de Tolkien y Lucas, Christopher Lee va cerrando su carrera en el género con la elevadísima categoría con la que descorchó, y su Conde Dooku tiene el distinguido porte, la elegancia aristocrática del otro conde que él inmortalizó.
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17 Feb 2005 18:44 #191 por jose
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otro mas:
EL REGRESO DE LA ÉPICA
El ataque de los clones, segundo episodio de la saga Star wars, es una espléndida película con la que George Lucas recupera el sentido épico y lírico en medio de un deslumbrante tapiz de conspiraciones y guerras galácticas. En los años setenta, Una nueva esperanza, episodio IV de esta serie, supuso la modificación de un cine hollywoodiense basado en la nadería y en la falsa modernidad.
George Lucas, que en los años setenta había dejado una tarjeta de visita espléndida -American graffiti-, hoy injustamente olvidada pero copiada sin tasa, lideró con Star wars ese importante cambio en Hollywood. Junto a él, nombres como Peter Bogdanovich -The last picture show-, y Francis Ford Coppola -El padrino-, a los que casi inmediatamente se unió Steven Spielberg con Tiburón. Todavía hoy, lo mejor del cine sigue bebiendo de esos veneros. En el caso de Lucas, su genio y su talento reside en convertirse en el sucesor de productores míticos como Zanuck o Selznick, capaces de idear o participar creativamente en todo el proceso de producción de una película. Star wars fue concebida audazmente como una saga literalmente medieval, si bien -nueva audacia-, Lucas pergeñó el medium res de la saga, los episodios IV, Una nueva esperanza; V, El Imperio contraataca; y VI, El retorno del Jedi, antes de comenzar a producir los tres primeros, y dejando en la nebulosa la posibilidad de cerrar la saga con los episodios VII a IX.
Los primeros episodios rodados constituyen un puro gozo, bien vertebrados con elementos que van desde romances de gesta a Tolkien, pasando por tebeos como Flash Gordon o Terry y los piratas, y películas como el inevitable referente a 2001. Lucas, además, se empeñó en una serie de conquistas tecnológicas a través de una empresa propia, Industrial Light & Magic, hoy en día líder en el sector y capaz de suministrarle la base para rodar cuasi digital y virtualmente el recientemente estrenado Episodio II, El ataque de los clones, y aún aumentar esa apuesta virtual para el futuro. Sin embargo el Episodio I, La amenaza fantasma, me causó -y no creo ser sino parte de un gran número de fans de Lucas y de su saga galáctica- una enorme decepción. En ese episodio, que recreaba la infancia de los héroes, los orígenes de una trama épica, todo era plano, previsible. La complejidad narrativa y el sentido lírico había casi desaparecido. Como quiera que Lucas corría el riesgo de asumir que todos los espectadores conocían qué sería de los héroes, el pesimismo para el resto de los episodios se hacía harto evidente.
Pero el estreno de El ataque de los clones nos ha permitido recuperar la magia de Lucas, ya que constituye una de sus mejores películas. De nuevo, la tecnología se integra y sirve a la narración y el itinerario físico y moral de Anakin Skywalker, el Jedi que derivará en el siniestro Darth Vader, y su amor por la Senadora Padmé Amidala, funcionaria con sentido épico y lírico en medio de un deslumbrante tapiz de conspiraciones y guerras galácticas, políticos corruptos, aventureros crueles, robots entrañables y Jedis inolvidables como el maestro Yoda u Obi-Wan Kenobi. La geografía de la galaxia, con planetas a la vez muy Bradbury o Clarke, románticos o metalizadamente fríos, los desiertos o los meteoritos, las persecuciones -claramente Blade runner- en una ciudad superpoblada, o la desolación de Skywalker al descubrir su madre moribunda y torturada por crueles ratas del desierto -un fantástico episodio claramente inspirado en Centauros del desierto-, nos permiten retomar, saborear con un intenso placer, el perfume de las aventuras de Stevenson o Defoe, de Chrétien de Troyes o de Cervantes, el sentido moral de la aventura como viaje iniciático, el lado oscuro del héroe, el peso del pasado y el concepto de la vida como misión y servicio. Espléndida película que deja en mantillas a Harry Potter y, sobre todo, al plúmbeo El señor de los anillos, por no hablar de la pedantería vacía de Matrix, con una maravillosa partitura de John Williams y un reparto en el que brillan el joven Hayden Christensen, capaz de transmitir ingenuidad y crueldad en el papel de Anakin; Natalie Portman, plena de fragilidad amorosa como Padmé Amidala, y un muy sobrio Ewan McGreggor -que Dios le perdone Moulin rouge- como Kenobi, hasta llegar a un perfecto Christopher Lee como el enigmático y perverso Conde Dooku. Esto es cine de verdad, el resto son películas de arte y ensayo o clones comerciales.
(Eduardo Torres-Dulce, Expansión, 25 de mayo de 2002)
EL REGRESO DE LA ÉPICA
El ataque de los clones, segundo episodio de la saga Star wars, es una espléndida película con la que George Lucas recupera el sentido épico y lírico en medio de un deslumbrante tapiz de conspiraciones y guerras galácticas. En los años setenta, Una nueva esperanza, episodio IV de esta serie, supuso la modificación de un cine hollywoodiense basado en la nadería y en la falsa modernidad.
George Lucas, que en los años setenta había dejado una tarjeta de visita espléndida -American graffiti-, hoy injustamente olvidada pero copiada sin tasa, lideró con Star wars ese importante cambio en Hollywood. Junto a él, nombres como Peter Bogdanovich -The last picture show-, y Francis Ford Coppola -El padrino-, a los que casi inmediatamente se unió Steven Spielberg con Tiburón. Todavía hoy, lo mejor del cine sigue bebiendo de esos veneros. En el caso de Lucas, su genio y su talento reside en convertirse en el sucesor de productores míticos como Zanuck o Selznick, capaces de idear o participar creativamente en todo el proceso de producción de una película. Star wars fue concebida audazmente como una saga literalmente medieval, si bien -nueva audacia-, Lucas pergeñó el medium res de la saga, los episodios IV, Una nueva esperanza; V, El Imperio contraataca; y VI, El retorno del Jedi, antes de comenzar a producir los tres primeros, y dejando en la nebulosa la posibilidad de cerrar la saga con los episodios VII a IX.
Los primeros episodios rodados constituyen un puro gozo, bien vertebrados con elementos que van desde romances de gesta a Tolkien, pasando por tebeos como Flash Gordon o Terry y los piratas, y películas como el inevitable referente a 2001. Lucas, además, se empeñó en una serie de conquistas tecnológicas a través de una empresa propia, Industrial Light & Magic, hoy en día líder en el sector y capaz de suministrarle la base para rodar cuasi digital y virtualmente el recientemente estrenado Episodio II, El ataque de los clones, y aún aumentar esa apuesta virtual para el futuro. Sin embargo el Episodio I, La amenaza fantasma, me causó -y no creo ser sino parte de un gran número de fans de Lucas y de su saga galáctica- una enorme decepción. En ese episodio, que recreaba la infancia de los héroes, los orígenes de una trama épica, todo era plano, previsible. La complejidad narrativa y el sentido lírico había casi desaparecido. Como quiera que Lucas corría el riesgo de asumir que todos los espectadores conocían qué sería de los héroes, el pesimismo para el resto de los episodios se hacía harto evidente.
Pero el estreno de El ataque de los clones nos ha permitido recuperar la magia de Lucas, ya que constituye una de sus mejores películas. De nuevo, la tecnología se integra y sirve a la narración y el itinerario físico y moral de Anakin Skywalker, el Jedi que derivará en el siniestro Darth Vader, y su amor por la Senadora Padmé Amidala, funcionaria con sentido épico y lírico en medio de un deslumbrante tapiz de conspiraciones y guerras galácticas, políticos corruptos, aventureros crueles, robots entrañables y Jedis inolvidables como el maestro Yoda u Obi-Wan Kenobi. La geografía de la galaxia, con planetas a la vez muy Bradbury o Clarke, románticos o metalizadamente fríos, los desiertos o los meteoritos, las persecuciones -claramente Blade runner- en una ciudad superpoblada, o la desolación de Skywalker al descubrir su madre moribunda y torturada por crueles ratas del desierto -un fantástico episodio claramente inspirado en Centauros del desierto-, nos permiten retomar, saborear con un intenso placer, el perfume de las aventuras de Stevenson o Defoe, de Chrétien de Troyes o de Cervantes, el sentido moral de la aventura como viaje iniciático, el lado oscuro del héroe, el peso del pasado y el concepto de la vida como misión y servicio. Espléndida película que deja en mantillas a Harry Potter y, sobre todo, al plúmbeo El señor de los anillos, por no hablar de la pedantería vacía de Matrix, con una maravillosa partitura de John Williams y un reparto en el que brillan el joven Hayden Christensen, capaz de transmitir ingenuidad y crueldad en el papel de Anakin; Natalie Portman, plena de fragilidad amorosa como Padmé Amidala, y un muy sobrio Ewan McGreggor -que Dios le perdone Moulin rouge- como Kenobi, hasta llegar a un perfecto Christopher Lee como el enigmático y perverso Conde Dooku. Esto es cine de verdad, el resto son películas de arte y ensayo o clones comerciales.
(Eduardo Torres-Dulce, Expansión, 25 de mayo de 2002)
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17 Feb 2005 19:00 #192 por Elemento
Respuesta de Elemento sobre el tema ¿Incoherencias entre las dos trilogias?
Me hace gracia la ultima parte de este ultimo. Donde alaba la interpretacion de Ewan y se rie de su trabajo en Moulin Rouge, donde sin duda, realiza una interpretacion mucho mas rica en matices. Entre otras cosas porque SW no es la mejor pelicula para lucirse los actores.
PD: Ojo con McGregor que si save elegir bien sus papeles se convertira en uno de los grandes con el tiempo.
PD: Ojo con McGregor que si save elegir bien sus papeles se convertira en uno de los grandes con el tiempo.
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