Fan-Forum Wars. Partida IX: Una fe extinta

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23 Ene 2007 19:23 #163 por Joven Jedi
Con las manos en forma de triángulo, el sudor en la frente y el entrecejo fruncido, solo se oyó un grito.

Joven Jedi: ¡División de Fuerza!

6 imágenes transparentes iguales a JJ se formaron hacia los lados, pero no se definieron. regresaron a juntarse creando una falsa impresión en el cuerpo de Joven Jedi.

Joven Jedi: ¡Colisión de Fuerza!

Alzó su sable y se cargó de energía electromagnética. Lo apuntó horizontalmente, fijando su objetivo.

Un potente rayo, bastante grueso y cegador, de color azul celeste se visualizó en un abrir y cerrar de ojos. La explosión fue violenta, y en el suelo, las cenizas de lo que era un árbol de considerable altura.

Estaba exhausto.

Bioexorcist: Vaya... lo conseguiste al fin... ahora debes acostumbrar tu cuerpo a ello.

Después del ardúo trabajo y esfuerzo dominó, aunque no de forma completa, la técnica. Solo quedaba una, dedicada a la categoría de extrema dificultad y peligrosa por su ligazón al reverso tenebroso.

Joven Jedi: ¿Cual es la que me falta? Así podré ser mas completo.

Bioexorcist: Ten paciencia... y medita... necesitas recuperar energías. Es bastante complicada y aún debes dominar las técnicas.

(...)

Lina llegó a Ursa II, en la Escuela del Cristal Interno. Entremedias de su camino estudió el holocrón, que revelaba las aptitudes básicas del Jedi, por así decirlo, la teoría. Aunque debía admitir que le levantó un cierto interés, no estaba convencida de adiestrarse para ser Jedi, y menos esperando un hijo.

Se encontró con la maestro que se le ofreció.

Alina: Sabía que vendrías.

Lina: Hola...

Alina: Supongo que estás asustada, relájate. No tendrás pruebas físicas hasta que no tengas a tu hijo... que preveo será un gran luchador.

Lina: Gracias Ali, digo maestra. Estoy un poco confusa. Digamos que...

Alina: No estás convencida para ser Jedi... entiendo... sabes que eres consciente de los tiempos... difíciles a los que nos enfrentamos... este escondite es nuestra última salvación... como habrás observado, apenas somos un puñado... de Jedis perdidos por la galaxia...

Lina: Lo sé maestra, pero no creo que valga para...

Alina: Mi instinto me dice lo contrario... te propongo un trato... te enseñaré a manejar el poder mental básico... y cuando tengas a tu hijo... decides si iniciar tu camino en la Fuerza, o por el contrario, abandonarlo.

Lina: Está bien...

(...)

Bioexorcist: Tu tiempo ha finalizado.

Joven Jedi se levantó, totalmente en calma, reposado y sereno.

Bioexorcist: Dominas una técnica C, una B y ahora toca la A, máximo nivel. Sin contar que bueno... tienes un leve contacto con la A prima, si quieres llamarlo -sonrió, o eso le pareció a JJ.

Joven Jedi: Estoy preparado maestro.

Bioexorcist: Canaliza la fuerza en tu interior...

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23 Ene 2007 19:29 #164 por moff dalen
La tensión era muy alta. El Emperador, el hombre con más poder de toda la Galaxia estaba allí, casi a oscuras en sus aposentos del Centro de Mando.
La noche era lluviosa sobre Coruscant. Siempre que llovía, el planeta capital aprecía perder toda esa actividad que lo impregnaba los claros días y las rojizas noches. Era un día extraño, casi mudo.

Dalen estaba sudando. Permanecía quieto, sentado en el suelo apoyado para no desfallecer en una columna. Estaba cansado como si hubiese hecho un esfuerzo superior a lo que su propio cuerpo podía soportar. Sin embargo, mantenía la mirada fría, la misma mirada de siempre, concentrado y evaluando. Los mismos ojos, que sin tener nada de especial, habían provocado tantas cosas. Los mismos ojos que habían recorrido la Galaxia a lomos de un Destructor Estelar. Los mismos ojo que habían ayudado a alzar a un Imperio. Y en ese instante, estaban clavados en el Alma Perdida.

La luz que aquello emitía era pura, pura como nada de lo que el Emperador había visto. No había nada igual en toda la Galaxia. O mejor dicho, si lo había, pero nadie había tenido la oportunidad de verlo. Incluso Dalen tenía que reconocer que aquello se escapa a todo entendimiento, era algo casi mágico y de una extraña belleza. Al fin y al cabo, era un alma…


Dalen se puso en pie y se acercó. Tensó los músculos y lo intentó una vez más…


Llovía en Coruscant. Una noche oscura en la que no podía verse en el cielo. No había estrellas esa noche. La luz de la Galaxia estaba oculta tras la penumbra.

La cabeza de Dalen daba vueltas, miles de recuerdos y momentos se superponian unos con otros mareándolo y arrastrándolo a una vorágine de locura. No sentía el cuerpo, era como si únicamente estuviese su mente vagando por el Universo en un fugaz lapso de tiempo, precipitándose hacia el cielo profundo y la vida de lo etéreo.
La sensación cesó. El Emperador volvió a abrir sus ojos si es que los había cerrado y vió a dos figuras conversando, una casi traslúcida y la otra tendida en el suelo exhausta. Dalen rió, lo había conseguido. Entonces las dos figuras le miraron.

Dalen:¿Ya no te acuerdas de nuestra conversación… … … Joven Jedi?

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23 Ene 2007 20:17 #165 por konk7er
Su cuepor colgaba de una soga,que le habian atado a los muñecas.Los primeros dias se balanceaba,con la esperanza de soltarse,pero ya no podía.El cuerpo mermado de Twon no tenía fuerzas para seguir.Estaba lleno de heridas,y excesivamente delgado.No le daban ni un poco de pan.

La puerta se abrió,y en la sala entró alguien.Twon no lo pudo ver,pues tenía vendados los ojos.Pero sabía quien era.

El hombre caminó por la sala,dando vueltas alrededor de Twon.Finalmente se paró delante de el.Su rostro miró el de Twon.

—Cuanto tiempo...Twon —Dijo el imperial— ¿Sabes quien soy? Si no lo sabes deberias saberlo
—Se perfectamente quien eres...O'Shovah
—Me halaga que te acuerdes de mi

O'Shovah siguió dando vueltas por la habitacion,canturreando una canción.Después,dejo de cantar,pero no de moverse.

—Te lo diré sin rodeos,Twon —Dijo O'Shovah— Vas a morir.Pronto te ejecutaran.El emperador quiere extinguir a todos los usuarios de la fuerza cuanto antes
—¿Entonces por qué no te mata a ti tambien? —Preguntó Twon
—Porque...—el imperial se acercó a Twon—...eres el único ser viviente en el universo que sabe que yo poseo la capacidad de usar la fuerza

O'Shovah siguió andando por la sala,hasta que volvió a parar

—Porque tu hermano tampoco lo sabe,¿no?
—Sabes de sobra que no
—Que triste.No has tenido el valor suficiente para decirle que por nuestras venas corre la misma sangre

Twon se quedó callado

—Voy a irme.¿Alguna pregunta? —Dijo O'Shovah
—Si el emperador descubre que eres usuarios de la fuerza,¿no te matará? —Preguntó Twon,con tono irónico
—No —Contestó tajantemente O'Shovah— Porque yo ya le he jurado mi fidelidad.Y no se romperá bajo ningún concepto

Acto seguid,Twon pudo escuchar con la puerta de la sala se cerraba

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23 Ene 2007 22:39 #166 por Jedi1
Con enorme fuerza, gracias al poder de sus motores y a la cantidad reservada de combustible extra que guardaba en sus depósitos, la lanzadera imperial conducida por un caballero jedi seguro de sí mismo rugió como una bestia precipitándose contra su presa. La presa estaba allí, siempre intacta, siempre dispuesta a recibirte. Nunca se movía salvo por pequeñas grandes fuerzas. Pero lo hacía tan sigilosamente que no era visible. Allí estaba Tatooine, esperando su llegada...

La nave se dirigió hacia el puerto de Mos Eisley y quedó guardada en el puerto. Jedi1 sabía que era conveniente no llamar la atención, puesto que no era la primera vez que visitaba el planeta, pues en la primera vez tuvo la ligera suerte de acabar en Kessel. Y porque Tatooine no era un lugar agradable, precisamente.

Todo estaba como siempre. Pilotos estelares negociando viajes espaciales, alienígenas de todas las especies jugando a diversos juegos y vendiendo chatarra para sobrevivir, carroñeros y camuflados, criminales y demás escoria. No iba a ser fácil.

Jedi1 estuvo revisando todo desde su salida del puerto espacial hasta el mínimo callejón de la ciudad. La pieza podía estar en cualquier parte, y no era necesario llamar la atención. Para ello Jedi1 se había colocado por encima una vieja manta que encontró por el suelo y trataba de ocultar su medio rostro metálico a fin de evitar crear falsas imágenes en los viandantes.

— Así no avanzamos. Necesito más pistas.

La primera era saber dónde había vivido el maestro Skywalker y además el maestro Kenobi. Y no podía preguntar porque muy pocos sabrían dónde vivían y además, en hora mala, podría revelar su identidad de jedi. Había pasado mucho tiempo desde que los maestros habitaron el lugar y ya nadie se interesaría por ello. Jedi1 sabía que tendría que ver algo con ellos.

Tras caminar largo rato, aparentemente detectó cierta amabilidad en los pequeños Jawas. Tenían los transportes que necesitaba... Pero para eso necesitaba dinero nativo del lugar.

— No es propio usar la Fuerza para robar... —Guiñó Jedi1— Pero sí para pedir prestado...

Siguió a uno de los hombres hasta su casa y trató de negociar con él.

— Lo siento forastero. Su oferta no me sirve —Dijo el hombre.
— Podemos cambiar el trato de pedirle prestados los créditos y devolvérselos luego por el de cambiarle una caja de herramientas de mi nave por sus créditos.
— Lo siento, pero 500 truguts no valen una caja de herramientas. Tal vez su nave...
— Mi nave no está en venta.
— En ese caso solo puedo decirle que se vaya a otro lugar.
— Me temo que no... Necesito su dinero, préstemelo.
— ¿Qué es lo que intenta? Tengo dinero pero no soy fácil de convencer.
— Ya veo —Dijo Jedi1 al ver que no era sensible a los trucos mentales— ¿Prefiere que apostemos?
— Jajaja, soy muy bueno en esos juegos. Y usted no tiene qué apostar. Le aconsejo que se vaya.
— ¿Ah, no? ¿Qué le parece mi nave?
— Dijo que su nave...
— No estaba en venta, pero no en juego. Incluyo la caja de herramientas y un depósito lleno de combustible.
— Bueno... ¿y cuál es la apuesta?
— A puesto mi nave a que acierto la combinación ganadora de la loteria de esta misma noche.
— Jajaja... Oiga, ¿Se ha vuelto loco? ¿Tiene idea de cuantas posibilidades tiene?
Jedi1 sonrió.
— Jajaja... tiene suerte de que sea escéptico, voy a divertirme. Y acepto darle mi dinero y si acierta que no me lo devuelva. Jajaja...
— Volveré esta misma noche. Iremos juntos a la estación emisora. Adivinaré los numeros antes de que salgan.
— Uhh... ya lo creo. Me vendrá bien una nave nueva.

— — — < Después de la escena... > — — —

Puesto que era imposible usar la Fuerza para influir en el resultado premiado, debido a los sistemas de alarma del complejo de máquinas, no lo era conocer cuál era el número que iba a salir si se era consciente a través de la Fuerza del mecanismo del complejo de manipulación de las máquinas. Esto era bien sabido por el jedi... por cualquier jedi...

— No me lo puedo creer. Simplemente no me lo puedo creer... ¿Cómo narices...? —Dijo el hombre, asombrado al ver que el forastero acertó la combinación exacta.
— Los creyentes nos divertirmos con los escépticos. Bien, están todos sus créditos, ha sido un placer.
— Sólo respondame a una pregunta forastero... ¿por qué no compró el boleto ganador si sabía la combinación?
— Porque ya he visto que en ninguna calle de esta ciudad vendían ese boleto. La suerte no existe.

Con el dinero, el Jedi optó por comprar un speeder a los jawas y dirigirse a explorar el terreno. Sin embargo era de noche, y nadie le había advertido de la salida de los bandidos tusken a atacar vehículos y granjas de humedad.

Tras un buen rato conduciendo, un disparo certero impactó en la carrocería del speeder. Varios tusken usaron sus speeder-bikes para seguir a Jedi1. Este amplió la velocidad y corrió mas y más a fin de evitar los disparos. Pero los tusken no iban a dejar esa noche de saquear a esa presa y aumentaron sus velocidades con él. Todo terminó cuando un disparo alcanzó el speeder del jedi y se paró en seco. Los tusken abandonaron sus vehículos y le apuntaron con sus armas, pero el jedi desarmado sólo pudo usar la Fuerza para empujarles y seguir corriendo. Corrió hacia una pequeña colina y los tusken lo siguieron como pudieron. Cuando alcanzó la cima, el jedi se volvió y vió como los tusken corrían presas del pánico hacia sus speeder-bikes para alejarse a toda prisa del lugar. Lo que había encontrado no tenía precio y el jedi no era consciente.

— ¿Qué...? Sólo es una... vulgar cabaña...

Se adentró en su interior y vió que no era una cabaña cualquiera, sino el hogar de Ben Kenobi. Sin caber en su asombro, y entendiendo que los tusken huyeron porque el jedi sabía defenderse bien, exploró todo lo que allí había, que pese a ser poco, ofreció datos nuevos sobre la Fuerza y, importante, sobre el propio Luke. Tan simple como el lugar donde vivía, en lo que parecía un pequeño diario. También había en el baúl un respirador acuático y algunas piezas de nave, pero ninguna era la que buscaba el caballero. Sin embargo, tenía esperanzas, y una nueva idea.

Comprobó los daños de su speeder y vió que el problema se podía arreglar fácilmente. Cuando lo tuvo reparado, partió rápidamente hacia la ubicación del antiguo hogar del maestro Skywalker.

Sin embargo, le llamó la atención la visión de una luz en el fondo.

— Qué extraño... no pueden ser los carroñeros, quizá un espejismo del desierto. No tengo la sensación de que me estén siguiendo...

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25 Ene 2007 16:01 #167 por Joven Jedi
Bioexorcist: Canaliza la fuerza en tu interior...

Joven Jedi respiró hondo, se concentró, relajó y cerró los ojos.

El sudor comenzó a correr por su frente. Temblaba, Bioexorcist desconocía la razón.

Bioexorcist: Joven Jedi... ¿estás bien?

No hubo contestación, parecía estar en trance, como si no respondiera a los estímulos del mundo exterior.

Bioexorcist: ¡Joven Jedi!

Al fin abrió los ojos, impregnados de sudor, al igual que el resto de su cuerpo. Su córnea estaba irritada.

Joven Jedi: He tenido una alucinación...

(...)

Lina llevaba un buen rato sentada en el suelo, con los piés cruzados. Alina, su mentora, insistía en repetir el ejercicio una y otra vez, pero no le encontraba solución.

Alina: Relájate, siente que la fuerza te rodea, penetra en tí. Dejala fluir.

Lina: Lo siento maestra pero yo...

La mujer se levantó y caminó por la sala. Lina la observaba preocupadamente. Finalmente, detuvo sus pasos y atrajo con la fuerza un pequeño objeto cilíndrico.

Alina: ¿Te haría daño si te golpeara verdad?

La dejó flotar en el aire, y con un suave toque la expusló de su campo de energía una velocidad razonable hacia la aprendiz. Ella, sorprendida, realizó un movimiento con la cabeza y lo esquivó para su asombro.

Alina: ¿Me crees ahora? Reflejos de Jedi... solo necesitas manejar tu don a tu voluntad.

(...)

Bioexorcist: ¿Como que una alucinación?

Joven Jedi: El Emperador estaba en ella... me veía... veía el planeta... me...

Bioexorcist: Espera, ¿puedes concretar más?

Joven Jedi: Se... comunicaba conmigo... como si estuviese aquí... como si... no sé como explicarlo.

Bioexorcist: Bien... será mejor... que descanses... puedes ir a donde quieras a dormir... seguiremos mañana...

(...)

Dioxis: ¿Un universo paralelo dices?

Las dos almas estaban una enfrente a la otra.

Bioexorcist: Según me lo describió me ha dejado estupefacto... no era una simple alucinación... no era un sueño... por un momento parecía no estar en este mundo...

Dioxis: Pero suponer que en otro estaba arriesgado es, ¿no?

Bioexorcist: Es la única explicación... pero no puedo entender como el Emperador puede... conactar con él... si no es usuario de la fuerza.

Dioxis: Misterioso este enigma es... averiguar mas detalles de la aparición debemos... hasta el momento apresurarnos no debemos... pruebas de lo que ha sido no tenemos.

Bioexorcist: Será mejor así....

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26 Ene 2007 00:04 #168 por Jedi1
El speeder paró en el lugar exacto. No había que dudar ahora. Allí estaba.

Era la granja de humedad Lars. Deshabitada desde que Skywalker la abandonó, había sido visitada por ultima vez. Y no por Jedi1, quien se encontraba ahora bajando las escaleras hacia el comedor... sino por el propio Skywalker, para completar su faena y colocar la última pieza en el lugar exacto donde quería que fuera encontrada. Dando los últimos pasos, el caballero jedi se acercó a la mesa del comedor y allí estaba su objetivo. Sin tapar, sin ser ocultada, y sin ser falsa. La última de las piezas... la había encontrado.

Se acercó hasta ella y la tomó en sus manos. Y comprobó que estaba equivocado... aquello no era un sueño. Era real.

— ¿Por qué no lo supuse antes?... Skywalker eligió este lugar con el corazón.

No había tiempo quizás... metió la mano en su bolsillo y sacó las otras dos piezas. Estaban las tres... no faltaba ninguna. Colocó las dos primeras, y, finalmente... fue a colocar la tercera...

— ¡Alto!

Un disparo ensordecedor impactó en el techo del comedor de la granja, saltando chispas que cayeron sobre el caballero jedi.

Jedi1 se volvió y vió un personaje familiar...

— ¡Mergalia! —Exclamó Jedi1.
— Tu nuevo aspecto me gusta mucho mas.
— ...Es imposible.
— Sólo los necios creen en lo imposible.

La antigua minera se acercó al jedi y le apuntó con el bláster a la cabeza.

— ¿Cómo lo supiste?
— Nunca me alejé de aquí. Sabía que volverías a por esa pieza y sabía que estaba aquí. Solo necesitaba tu olfato para encontrarla.
— Tendrás que pasar por encima de mi cadáver.
— No iba a tomar otra alternativa.

La minera se acercó mas...

— ¡Dame las piezas! —Exclamó la mujer— ¡Y no intentes ningún truco!
— Me sorprende que todavía estéis tan obsesionados como yo en este absurdo. Piensalo, son solo tres trozos inútiles...
— Como intentes algún truco, te lo juro, te mataré...
— ¿Para quién trabajas... Para el Imperio? ¿Quién te ha enviado?

El jedi alzó el puño y lo abrió, mostrando las tres piezas...

— Es algo voluntario. Imagínate cuál será la recompensa por este regalo y por tu cabeza.
— No tan rápido... Todavía no sabemos si las piezas... funcionan...

La mujer posó su mano en la del jedi, cerrándola en un puño, y llevandose los trozos.

— Lo que es seguro es que vas a morir...

Jedi1 saltó por sorpresa, y la mujer pulsó el gatillo. La intuición del jedi falló como nunca, y su pierna quedó herida. Cayó al suelo, indefenso, dolorido y desarmado.

— ¡Te dije que no intentaras trucos!
— No puedes matarme... ¡No vas a matarme!

La mujer apuntó el cañón a la frente del jedi. El dedo rozaba lentamente el gatillo...

— ¿A qué esperas?

El cañón retrocedió unos centímetros y disparó una bala. Impactó sobre el hombro izquierdo del jedi.

— ¡Ahhhgg! Maldita seas hija de... —Gritó el jedi.
— Y ahora la tercera...

Un ensordecedor zumbido inundó la zona. Un vulgar viento la maltrató. Una misteriosa figura apareció...

Situada en la parte alta de la granja, la figura saltó sobre la mujer, arrebatándole el arma. Cuando Jedi1 la observó, vió que era la misma que asesinó en Kessel a aquél anciano camarada suyo...

— ¡No puede ser! —Jedi1 gritó— ¡Te dejé en Kessel...!

Pero la figura apenas lo oyó. Comenzó a darle una paliza a la mujer. Brutales patadas en la cara y en pecho le hicieron sangrar hasta dejarle inconsciente. Después sacó un bláster F-16 y disparó.

— ¡Nooo...! Basta, basta!

Por suerte, Jedi1 había intervenido antes. La figura falló en su disparo, pero se deshizo del Jedi y prosiguió con la paliza.

— ¡Déjala... la vas a matar!
— ¿Acaso merece otra cosa? No pensó lo mismo cuando te disparó a tí —La figura se pronunció al fin.
— ¡Basta! ¡BASTA!

Jedi1 usó la Fuerza y empujó a la figura, robándole de nuevo el bláster F-16.

— ¡Vete! ¡Vete o dispararé! —Gritó el jedi.
— ¿Vas a matarme? ¿Incluso despues de salvarte?

Jedi1 cerró los ojos y disparó todas las balas del bláster. Cuando los abrió, la figura desapareció... y, por increíble que pareciera, no había robado las piezas.

Sin tiempo para pensar, Jedi1 recogió las piezas y a la chica. Vió que estaba viva aunque muy grave. Pero sólo tenía ojos ahora para observar su obra al completo. Colocó las dos piezas, y, con serenidad... resistiendo al sudor de sus manos, al dolor de las heridas de la pierna y el brazo y al miedo ante lo que pudiera suceder... colocó la tercera.

De repente, una luz enorme engulló las piezas y saltó de sus manos. Se colocó en el cielo... de forma que parecía haber tres soles en vez de uno, y comenzó a ascender rapidamente hacia el espacio. Fue un espectáculo que todos admiraban sin saber qué era... salvo Jedi1.

— ¡Maldita sea! ¡Rapido, debo seguirla! —Gritó el Jedi.

Corrió al speeder y se dirigió a toda prisa al hangar. Tardó mucho tiempo pero todavía no había perdido de vista a la estela. Cuando llegó al puerto de embarque donde esta la lanzadera que usó para huir de Kessel, tomó a la minera inconsciente y la metió con él al interior de la nave. Y sin perder un segundo de tiempo, despegó. Salió del planeta y vió a la estela en el espacio...

Parecía indicarle una nueva dirección. De repente, tanto la asombrosa luz como la lanzadera imperial, saltaron casi al mismo tiempo al hiperespacio...

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