Construyendo toda una galaxia con modelos a escala

Maquetas Star Wars

Una nave vuela desde atrás del espectador hacia el espacio profundo partiendo la pantalla del cine en dos. Es un Destructor Estelar Imperial, su forma de punta de flecha es inconfundible, sus detalles son igualmente incalculables, y de a poco se hacen visibles sus motores, solo podemos suponer cuál es su tamaño en comparación a la diminuta nave rebelde que persigue.
Excepto claro está, que el Destructor Estelar no es una nave de tamaño colosal, sino una miniatura a escala, una de las tantas que fueron hechas a mano por el equipo de artistas y constructores de Industrial Light & Magic.

Esas formas que sobresalen de su extensión son en realidad pequeñas piezas de plástico, que fueron aplicadas para sugerir un tamaño colosal.
Cuando se estrenó Star Wars allá por el año 1977, esa escena marcó un antes y un después para la historia del cine. Esta no era una película clase B de ciencia ficción de bajo presupuesto, está era una clase de película que nadie había visto antes, y fue un éxito tan grande como el mismo Destructor Estelar, gracias en parte (una de las tantas, pero muy importante al fin) a esos efectos especiales. 

Star Wars introdujo el concepto del “universo usado”, mostrando que todas las piezas reconocibles de la película tienen detrás de ellas su propia historia, se las ve usadas y desgastadas, que han pasado la prueba del tiempo y nos hacen imaginar que ocurrió antes de lo que estamos viendo.

El Artista de efectos especiales John Dykstra, dirigió al equipo de modeladores responsable de la construcción de las naves de la película. Ajustados por el escueto tiempo y el reducido presupuesto, idearon todo tipo de formas ingeniosas para crear estas naves, que sean de apariencia creíble y que además se pueda utilizar materiales al alcance de la mano para su construcción.

Una de las técnicas utilizadas por el equipo de Dykstra ahora se conoce comúnmente como “kitbashing”. Tomaron pequeñas piezas de docenas de maquetas y las aplicaron a sus miniaturas a escala de maneras que eran irreconocibles. Es así que piezas de los cañones antiaéreos de la Segunda Guerra Mundial, acorazados de la Marina de los Estados Unidos, aviones de combate, tanques y submarinos terminaron formando parte de los vehículos de Star Wars, desde el Destructor Estelar, al mismísimo Halcón Milenario de Han Solo.

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John Dykstra construyendo la maqueta del Destructor Estelar, junto a los storyboards y fotos referenciales para la película.

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Los muchachos de ILM en pleno kitbashing, fiajte todas las cajas de kits de modelos detrás de ellos que usaron para esta técnica.

Los artistas de ILM además a los detalles más finos de la nave de la película los llamaron "greebles”: que son una red de pequeños tubos y piezas de aspecto mecánico que salen hacia la superficie de una miniatura y dan la sensación de una máquina real y funcional, un término que se usa hoy en día.

Al crear los efectos visuales de Star Wars, Dykstra y su equipo estaban aprovechando los avances que habían llegado antes de la mano de Stanley Kubrick y su “2001: Una odisea del espacio” estrenada en 1968. Con “2001” se llevó a otro nivel el uso de “greebles” que permitían ajustarse al presupuesto y el escaso tiempo de pre-producción, permitiéndole a los modelistas concentrarse en otros aspectos creativos del proceso, mientras le permitían dar mucho más detalle a sus piezas y parezcan que realmente hacen algo mecánico.

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Estos hermosos "greebles" le dotaban al Halcón de un realismo único.

La creación de detalles finos a partir de piezas preexistentes de otros kits, por lo tanto, es un medio práctico y rápido de permitir que un modelista cree una miniatura rápidamente, sin pasar horas, o posiblemente semanas, elaborando individualmente esos detalles a mano. Esto no quiere decir, que todos esos detalles o “greebles” están simplemente pegados a un modelo sin estudiarlo previamente. Más bien el objetivo es elegir cuidadosamente las piezas que implicarán algún tipo de función científica y que a la vez se vea bien estéticamente. También puede existir una razón práctica para aplicar los “greebles” a una nave. Por ejemplo con el Halcón Milenario, ese detalle increíble que se puede ver al costado de la nave está allí en gran medida para disfrazar o tapar la unión o costura donde se puede levantar la parte superior de la miniatura entre las tomas y tener acceso a los cables y la iluminación interior de la nave.

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Mitad interior del modelo del Destructor Estelar con sus cables de iluminación, la unión es escondida gracias a los greebles.

El uso de partes de otros kits no solo aceleró el proceso de construcción, sino que también proporciona al público un vínculo subconsciente entre el mundo real y el de la pantalla. El uso de piezas de aspecto utilitario, reelaboradas y ensambladas de maneras nuevas en una miniatura, crea un vínculo sutil entre los vehículos militares con los que la mayoría de nosotros estamos familiarizados y el de las naves creadas por George Lucas y su equipo.

Por ejemplo, se dice que los pies del AT-ST han sido tomados de un Destructor de Tanques de la Segunda Guerra y los paneles del motor en la parte posterior del Halcón Milenario, son las palas de una excavadora mecánica. Puede que no reconozcamos esas partes por lo que realmente son, pero inmediatamente le dan a la nave y a los vehículos una sensación de peso y presencia, como un tanque real o una excavadora. Entonces, de todas las partes usadas para el “greebling” en Star Wars, ¿Por qué la mayoría de ellos son extraídos de kits de modelos militares? Debido a que los kits militares son menos reconocibles para la mayoría de nosotros que las piezas de un automóvil, el tipo de vehículo que la mayoría vemos todos los días.

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La pata de un AT-ST con algo de tierra de Endor, con la inconfundible forma de la torreta de un tanque de guerra que se utilizó para modelarla.

Más adelante, esos mismos “greebles” terminarían no solo en los juguetes y merchandising que reproducían con menor o mayor precisión los vehículos de la película, sino también en las miniaturas a escala que el propio público podía adquirir.

MPC, una división de General Mills, fue al lanzar en 1977 tras el estreno de la película, la empresa pionera al poner a la venta el primer modelo de Star Wars: el X-Wing de Luke Skywalker a una escala de 1/42. Un año después del estreno, con el relanzamiento de la película, salió a la luz el TIE Advanced de Darth Vader que sin dudas tiene una relativamente corta aparición en pantalla, que fuera publicitado como el “El auténtico TIE Fighter de Darth Vader” y que suponía la contraparte del modelo ya lanzado de la rebelión, mientras que en 1979 se lanzó el Halcón Milenario cuando comenzaban a circular los primeros comentarios sobre un siguiente capítulo en la Trilogía de Star Wars, realizado en una escala de 1/72 y con una mayor atención a los detalles, empezando a vislumbrar aquellos greebles que la han hecho tan icónica. Aunque estos modelos no suponían un gran detalle en su realización como los que vendrían en los años posteriores, si marcaron el inicio de lo que sería el modelismo de Star Wars por aquel entonces.

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El "Auténtico Caza X-Wing de Luke Skywalker" fabricado por MPC.

Con el estreno en 1980 de “El Imperio Contraataca”, MPC se unió al frenesí de productos de la licencia y lanzó una más amplia gama de maquetas a escala: el Destructor Estelar, AT-AT, Snowspeeder y el Halcón Milenario, naves que sin duda juegan un importante papel en el desarrollo de la historia. Con escasos minutos en pantalla, el cazarrecompensas Boba Fett se convirtió en ícono entre los espectadores, una figura letal, esquiva, de la que poco se sabía, y MPC tomó nota de ello. Aunque algo distante del estreno, en 1982 lanzó a la venta su particular nave, el Slave I, a una escala de 1:85.

Con el estreno del tercer y último, por aquel entonces, capítulo de la Trilogía Skywalker, en 1983 MPC se permitió el lujo de relanzar algunas de sus maquetas anteriores con algunas minúsculas modificaciones junto con algunas de las nuevas naves, de las que por cierto eran muchas que adornaban la nueva entrega, como el TIE Interceptor, A-Wing, B-Wing, Speederbike, y la hoy en día muy codiciada lanzadera Tidirium, esta última a una escala de 1/89, todas ellas reeditadas en varias oportunidades.

Más de 40 años después de aquel Destructor Estelar Imperial que voló sobre nuestras cabezas en la pantalla grande, el modelismo que mostró un nuevo camino con técnicas como el greebling y el kitbashing en la realización de efectos visuales se abrió paso hacia el modelista aficionado, hoy en día empresas como Revell, Bandai, Finemolds, AMT y otras licenciatarias han demostrado con modelos de gran detalle, que la construcción de toda una galaxía puede llegar a las manos de los aficionados cuando lo deseen.

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